La dura derrota en el Superclásico tuvo consecuencias inmediatas: Fernando Gago dejó de ser el entrenador de Boca Juniors.
La decisión fue tomada por el Consejo de Fútbol encabezado por Juan Román Riquelme y comunicada esta mañana en una reunión en el predio de Ezeiza. A partir de hoy, Mariano Herrón asumirá de manera interina y dirigirá el entrenamiento matutino, además de ocupar el banco ante Tigre en la última fecha de la fase regular.
El flojo planteo táctico del primer tiempo ante River, el enfoque excesivamente defensivo y la posterior derrota fueron el golpe final para un ciclo que venía tambaleando desde la dura eliminación frente a Alianza Lima en la Fase 2 de la Copa Libertadores. Aunque el equipo había logrado una recuperación futbolística con ocho victorias en nueve encuentros y se había posicionado como líder de la Zona A, la caída en Núñez terminó por romper la confianza de la dirigencia en el proyecto.
«Informar que hemos tomado una decisión. Hasta acá ha llegado Fernando Gago con su cuerpo técnico», confirmó Mauricio Serna, integrante del Consejo de Fútbol, en diálogo con la prensa. Y añadió: «No ha sido fácil porque es un hombre de la casa. En el día de ayer, hasta altas horas de la noche, buscamos y encontramos la manera de que hoy Gago no sea más nuestro entrenador».
Gago, que había llegado al club con expectativas de renovación futbolística, no logró nunca revertir el golpe inicial de la eliminación internacional. Pese a los buenos resultados posteriores, el Superclásico volvió a dejar en evidencia falencias estructurales en su gestión, y la dirigencia consideró que ya no había margen para sostenerlo.
Serna, al ser consultado por las razones detrás de la decisión, fue tajante: «Estamos muy agradecidos porque ha puesto todo su empeño, ha dado todo su trabajo, lo ha hecho de la mejor manera. Hay situaciones que seguramente nos han hecho tomar una decisión final. Como siempre lo hemos hecho, sin misterios, tomamos decisiones».
El ciclo de Gago en Boca, que generó muchas expectativas por su perfil y estilo, terminó en el Monumental, en un clásico que no solo significó una derrota deportiva, sino también el cierre de una etapa que no logró cumplir con los objetivos más ambiciosos del club.




