Tras un pico de más de 20 mil vehículos, habrá presencia permanente de tránsito y policía para ordenar el acceso a Vaqueros y La Caldera.
El cuello de botella del puente de Vaqueros volvió a encender alarmas. Luego de un fin de semana en el que más de 20 mil vehículos circularon por el corredor que une Salta capital con Vaqueros y La Caldera, autoridades municipales y fuerzas de seguridad acordaron un nuevo esquema de controles viales que comenzará a implementarse desde este fin de semana.
La decisión surgió de una reunión entre representantes de los municipios involucrados, personal de Tránsito y efectivos de Seguridad Vial de la Policía de Salta, convocada tras reiterados reclamos vecinales por las demoras que se registran, especialmente los domingos y en plena temporada de verano.
“El problema se repite todos los fines de semana, cuando aumenta el flujo hacia los ríos y zonas turísticas”, explicó Flavio Peloc, director de Relaciones Institucionales y Prensa de la Policía. Según detalló, el objetivo del operativo será agilizar la circulación sin descuidar la seguridad.
El dispositivo contempla presencia permanente de inspectores y policías en puntos clave como el puente y los semáforos, con la consigna de ordenar el tránsito, priorizar el cruce peatonal y evitar embotellamientos prolongados. “La idea es detener la marcha solo cuando sea necesario y reanudarla rápidamente”, precisó Peloc.
Pese al foco puesto en la fluidez, los controles de seguridad vial seguirán activos. “Vamos a controlar casco, cinturón, luces bajas y toda la documentación correspondiente. Es una ruta y no se puede perder de vista eso”, advirtió el funcionario.
Además del tránsito vehicular, el operativo tendrá en cuenta el intenso movimiento peatonal, ya que muchas personas cruzan a pie hacia el río, comercios y espacios recreativos. “El peatón siempre tiene prioridad y eso también lo vamos a cuidar”, subrayó.
El funcionamiento del nuevo esquema será evaluado semana a semana, con revisiones cada lunes para ajustar lo que sea necesario. La apuesta es clara: menos bocinazos, menos espera y un acceso más ordenado a uno de los puntos más transitados del área metropolitana.




