El juicio por uno de los crímenes más conmocionantes de Salta comenzará el 1 de septiembre. La familia de la víctima confía en que esta vez habrá justicia.
A ocho años del brutal asesinato de Jimena Beatriz Salas en su vivienda de Vaqueros, el caso vuelve a ocupar el centro de la escena judicial en Salta. El próximo 1 de septiembre se iniciará el juicio contra los hermanos Adrián Guillermo, Carlos Damián y Javier Nicolás Saavedra, acusados del femicidio ocurrido en 2017. La querella anticipó que solicitará la pena de prisión perpetua para Javier, sindicado como autor material del crimen.
El debate oral y público se extenderá hasta el 10 de octubre y estará a cargo de un tribunal colegiado. La acusación formal incluye los delitos de homicidio doblemente calificado por alevosía, ensañamiento, femicidio, criminis causa y concurso premeditado de dos o más personas.
Pedro Arancibia, abogado de la familia Salas, adelantó que llegan a esta instancia con pruebas que, en sus palabras, «pesan con fuerza» y podrían finalmente arrojar respuestas. «La familia está en la puerta de cerrar una etapa profundamente dolorosa. Este juicio es una oportunidad de obtener justicia», aseguró en declaraciones radiales.
Entre los elementos que la querella considera clave, figura el perfil genético hallado en la escena del crimen. Según Arancibia, el «regadero» de ADN en distintas áreas de la vivienda —incluidas prendas de una de las hijas— coincide de forma exacta con el perfil de Javier Nicolás Saavedra. «El cotejo realizado arroja un electroferograma idéntico. No hay margen de error», sostuvo.
Además, la acusación presentará como prueba una fotografía extraída del celular de la pareja del imputado, en la que aparece posando con el perro de la víctima meses antes del hecho. Para el abogado, esa imagen prueba la posesión del animal y sugiere que el asesino habría utilizado al caniche como método para ganarse la confianza de Jimena y acceder a la casa.
El proceso judicial es el segundo intento de la justicia provincial por esclarecer el crimen. La primera investigación fue cuestionada por su falta de resultados y por haber inculpado erróneamente al viudo, cuya inocencia fue demostrada durante la instrucción.
“La causa tuvo sus vaivenes, pero hoy hay una línea clara de investigación basada en pruebas científicas, testimonios y evidencia documental», concluyó Arancibia, quien expresó su esperanza de que el juicio no solo determine responsabilidades, sino que también envíe un mensaje firme sobre la necesidad de justicia en casos de violencia de género.




