La abogada querellante Sandra Domene calificó el caso como “una esclavitud moderna”. La investigación federal ya detectó más de treinta víctimas y avanza sobre una red que operaba entre estudiantes y adultos.
La causa federal que investiga una red de explotación sexual de menores en escuelas de Salta suma nuevas revelaciones y víctimas. Según la abogada querellante Sandra Domene, representante de una de las jóvenes, el entramado funcionaba “como una telaraña que captaba y envolvía a las adolescentes” y constituye “una forma moderna de esclavitud”.
“Es una red, y por ende van a seguir apareciendo personas y más víctimas que se animan a hablar”, explicó Domene, al detallar que las chicas eran contactadas por conocidos o compañeros, quienes recibían dinero por cada adolescente que lograban reclutar.
La abogada relató que su representada “tardó mucho en poder contarle a su madre lo que estaba viviendo” y valoró el acompañamiento judicial que permitió romper el silencio: “La Justicia llegó a esta joven y la acompañó hasta que pudo hablar con su mamá y contarle toda esta situación”, sostuvo.
De acuerdo con la querella, los imputados “actuaban con total impunidad” y extendían su red no solo alrededor de colegios secundarios, sino también a través de vínculos personales y económicos. Las víctimas eran manipuladas emocionalmente y, en muchos casos, utilizadas para captar a otras compañeras.
“Fue una telaraña que los iba envolviendo —describió Domene—. Uno llevaba al otro, y así fueron armando la red”.
La investigación, encabezada por la Justicia Federal de Salta, se encuentra bajo secreto de sumario y acumula más de treinta denuncias. Los delitos que se analizan incluyen trata de personas con fines de explotación sexual, corrupción de menores, abuso sexual con acceso carnal y asociación ilícita.
Fuentes judiciales anticiparon que el expediente continúa incorporando testimonios y pruebas digitales, mientras se evalúa la responsabilidad de los adultos que financiaban los encuentros o facilitaban los contactos.




