Con el atrio de la Catedral como escenario, Salta inicia el tiempo más sagrado de su calendario espiritual.
Este sábado 19 de julio, Salta dará el primer paso hacia la que será la 333ª edición del Milagro, una de las manifestaciones de fe más conmovedoras del país. El rito de la entronización de las imágenes del Señor y la Virgen marcará el inicio del calendario litúrgico que desemboca, como cada septiembre, en una marea humana que renueva un pacto que ya lleva siglos.
La ceremonia no es solo un acto simbólico. Es el instante en que las imágenes salen de la intimidad de sus camarines para ser colocadas en los tronos del atrio de la Catedral Basílica. Desde allí acompañarán, como faro espiritual, el andar de miles de fieles que comenzarán a acercarse día tras día, con plegarias, agradecimientos, promesas o silencios.
Este año, la celebración se inscribe en el contexto especial del Jubileo, bajo el lema “Milagro, camino del encuentro y la esperanza”. En ese marco, el arzobispo Mario Cargnello ya convocó a los fieles a vivir este tiempo como un acto concreto de pacificación: “Ser artífices de la paz”, fue su llamado. Una consigna que suena urgente y necesaria.
El camino hacia la gran procesión ya tiene fechas señaladas: el “Milagro de los Enfermos”, entre el 22 y el 24 de agosto en la Parroquia de Lourdes; el “Milagrito” de los Niños, previsto para el 29; y la multitudinaria caminata juvenil, que será el 30. La novena comenzará el 6 de septiembre y se extenderá hasta el 15, cuando miles de personas volverán a pronunciar, en voz alta o en el corazón, el histórico pacto de fidelidad.
Más que una tradición, el Milagro es un pulso colectivo que une generaciones, territorios y heridas. Este sábado, con la entronización, vuelve a latir.




