El hospital público pondrá en marcha un estricto plan de contingencia con refuerzo de personal médico, seguridad policial y circuitos especiales para ambulancias ante la masiva marea humana de los actos centrales.
Frente a la proximidad del recorrido procesional que movilizará a miles de fieles, el Hospital Público Materno Infantil diagramó un operativo especial de contingencia para garantizar la respuesta médica ante un eventual colapso de las guardias pediátricas y de adultos.
Héctor Carpio, director de Perinatología, advirtió que el flujo masivo de personas suele disparar cuadros asociados a golpes de calor, descompensaciones por hipertensión y trastornos gastrointestinales derivados de la mala manipulación de alimentos en la vía pública.
Aunque la cartera de servicios se mantendrá inalterable para la atención específica de embarazadas y niños, el esquema contempla la duplicación de esfuerzos en áreas críticas como laboratorio, diagnóstico por imágenes y farmacia, además de un incremento sustancial del personal médico, no médico y de seguridad.
Para mantener el control dentro del predio durante la jornada del 15 de septiembre, el acceso al edificio quedará centralizado exclusivamente en las áreas de guardia y contará con custodia permanente de la Policía de la Provincia.
En paralelo, el régimen de visitas sufrirá modificaciones: la atención en el sector de adultos se reducirá al horario de 11 a 13, mientras que en Pediatría se fijará de 14 a 20 —momento crítico de la festividad— prohibiendo además el recambio o la rotación de acompañantes para los niños internados.
Asimismo, las autoridades sanitarias articularon con el SAMEC y el área de Tránsito municipal corredores sanitarios específicos para asegurar el ingreso fluido de las ambulancias en medio de los cortes de circulación, reiterando a la comunidad la necesidad vital de usar ropa clara, mantener una hidratación constante, evitar alimentos sin cadena de frío y protegerse de la radiación solar directa.




