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El legado del endeudamiento de Urtubey y la encrucijada financiera para Salta

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La administración de Juan Manuel Urtubey, marcada por la contratación de dos préstamos en moneda extranjera entre 2012 y 2016, ha dejado una estela de obligaciones financieras que aún gravitan sobre Salta. El primero, un empréstito de cerca de 200 millones de dólares para el Fondo de Reparación Histórica, prometía propulsar el progreso en zonas marginadas como Rivadavia, San Martín y Orán. No obstante, las promesas de desarrollo se desvanecieron, y las obras no se materializaron, generando una pesada carga económica sin los frutos prometidos.

Hoy en día, los municipios del norte todavía enfrentan las repercusiones de una gestión ineficaz y la ausencia de inversiones clave. La carencia de infraestructuras hídricas y de saneamiento en Orán y San Martín ha prolongado una crisis de recursos y salud pública que continúa suscitando protestas y críticas.

El segundo préstamo, el Bono del Bicentenario de 300 millones de dólares en 2016, se destinó parcialmente a intentar completar las obras abandonadas del crédito previo, perpetuando así un ciclo de deuda y proyectos inconclusos. Con compromisos financieros que se proyectan hasta 2027, incluyendo un vencimiento cercano en junio por 40 millones de dólares, la provincia se ve forzada a manejar estos pasivos sin comprometer su estabilidad futura.

Durante el primer mandato de Gustavo Sáenz, se ha logrado una merma en la deuda externa de aproximadamente 124 millones de dólares. A pesar de este avance, el saldo deudor a finales de 2019 era de unos 640 millones de dólares, cifra que se ha recortado a 516 millones de dólares para mediados de 2023. La provincia ha mantenido su compromiso con los tenedores de bonos, efectuando un pago en noviembre de 32,3 millones de dólares correspondientes a la reestructuración de deuda negociada en 2021.

En un esfuerzo por abordar los compromisos financieros inminentes, el gobierno provincial ha propuesto una ley para obtener un nuevo crédito de 40.000 mil millones de pesos. Este financiamiento se emplearía para liquidar la cuota del capital del Bono del Bicentenario y otorgaría cierto margen para atender otros vencimientos en el actual clima de ajustes fiscales. Este escenario financiero suscita preguntas sobre la viabilidad de la deuda provincial y la capacidad de Salta para equilibrar las obligaciones heredadas de la mala gestión de Juan Manuel Urtubey, con las necesidades de desarrollo presentes y futuras.