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El incendio en Cafayate ya arrasó cerca de 200 hectáreas y temen que el operativo se extienda por semanas

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Aunque durante las últimas horas las condiciones climáticas dieron un leve respiro, las autoridades advirtieron que el combate contra el fuego podría extenderse durante varias semanas.

La magnitud del área afectada y las dificultades del terreno mantienen en alerta a brigadistas, bomberos y equipos de emergencia que trabajan sin descanso para evitar nuevos focos y frenar el avance de las llamas.

El subsecretario de Defensa Civil, Juan Ignacio Vilchez, confirmó que el incendio alcanzó dimensiones preocupantes luego de varios días de actividad intensa y explicó que el fuerte viento Zonda registrado el jueves complicó gravemente el operativo.

“Estamos hablando de cerca de 200 hectáreas, con un perímetro muy grande. El Zonda hizo que muchos focos subterráneos volvieran a activarse”, señaló el funcionario.

Según detallaron desde el operativo, gran parte del fuego avanzó hacia zonas con menor densidad de vegetación, lo que evitó consecuencias todavía mayores. Sin embargo, el riesgo sigue siendo alto debido a las condiciones secas del terreno y a la presencia de raíces y material combustible debajo de la superficie.

Actualmente trabajan en la zona brigadistas forestales, Bomberos Voluntarios, Bomberos de la Policía de Salta y personal de distintos organismos provinciales coordinados por el Ministerio de Seguridad.

Las tareas se concentran especialmente en el enfriamiento de los sectores más calientes para impedir que reaparezcan nuevos focos activos.

Uno de los puntos que más preocupa a las autoridades es el tiempo que demandará lograr una contención total del incendio.

“Va a llevar bastante tiempo. Calculamos que estaremos varias semanas trabajando intensamente para poder controlarlo completamente”, advirtió Vilchez.

Este viernes, la disminución del viento permitió avanzar con mayor eficacia en algunos sectores críticos y mejorar las condiciones de trabajo para las cuadrillas desplegadas en el lugar.

Mientras tanto, el monitoreo se mantiene de manera permanente y no descartan que el comportamiento del fuego vuelva a modificarse si cambian las condiciones meteorológicas.

El incendio vuelve a exponer la fragilidad de los bosques nativos y de las zonas de vegetación seca frente a fenómenos extremos como el viento Zonda, que en pocas horas puede transformar focos aislados en incendios de gran magnitud.

Además del daño ambiental ya provocado, las autoridades buscan impedir que las llamas alcancen nuevas áreas sensibles o infraestructura cercana.