Lucio vive en el Hogar Miguel Magone de la ciudad de Corrientes. Hace poco se presentó en un juzgado de menores y le pidió a su titular, la doctora Carolina Macarrein, que le buscara una familia. El motivo: su madre no lo quiere. No es fácil: apenas el 0,37 % de los adoptantes buscan chicos de su edad. La historia de un adolescente que elige estudiar, hacer deportes y sueña con un futuro mejor a pesar de todo.
“Lo que no me gusta es que como mi video se hizo viral, todo el mundo piensa que soy un pobrecito. No me gusta eso, piensan que me hacen falta cosas y la verdad que no. Sí, tengo dificultades. Pero no soy un pobrecito… lo que yo quiero es ser parte de una familia unida”.
Lucio tiene 15 años. Habla bajito, a cuentagotas, como casi todos los adolescentes. Pero tiene las cosas claras. Lo que quiere Lucio es amor, el que siente que su madre no le da, nunca le dió y ya no le dará. Quiere una mamá que por la noche le prepare tallarines, su plato favorito, y “poder ir tranquilamente a mi habitación y dormir, descansar”.




