El sector agropecuario de Salta respalda el pedido del gobernador Gustavo Sáenz a Nación para eliminar las retenciones, un reclamo clave para mejorar la competitividad de los productores del norte.
El reciente reclamo del gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, ante el Gobierno Nacional ha encontrado eco en el sector agropecuario de la provincia. Sáenz destacó que, a pesar de la reciente baja de retenciones a la soja y el maíz, los productores salteños no se han visto beneficiados, especialmente en el caso del maíz, cuya cosecha comienza el 1 de julio, cuando ya caducan los beneficios de la reducción de retenciones.
Este planteo ha sido respaldado con fuerza por el sector. Alfredo Figueroa, presidente de la Sociedad Rural de Salta, consideró el pedido del gobernador como «justo» y afirmó que es un reclamo que vienen manteniendo desde hace años. «Que el gobernador se sume a nuestra lucha y tenga en cuenta a los productores del norte es muy positivo», señaló Figueroa.
El dirigente subrayó que las retenciones son un «impuesto distorsivo» que desalienta la inversión en el campo, afectando la competitividad de los productores. Además, mencionó que la situación se agrava debido a las grandes distancias y los elevados costos de flete hacia los puertos, lo que deja a los productores en una situación financiera crítica. «Con los precios bajos de los commodities, estamos prácticamente en la cuerda floja», expresó.
El sector agropecuario de Salta ve con optimismo la posibilidad de unificar fuerzas entre las instituciones provinciales y el gobierno local para visibilizar la importancia estratégica de la producción agropecuaria en el desarrollo de la provincia. «Las esperanzas siempre están», dijo Figueroa, al tiempo que destacó la necesidad de seguir reclamando no solo desde la provincia, sino a nivel nacional, para que las retenciones sean eliminadas, dado que «no ayudan en nada» y dificultan la competencia con países vecinos.
Figueroa explicó que la eliminación de las retenciones permitiría a los productores reinvertir esos recursos en sus campos, mejorar su infraestructura, modernizar sus maquinarias, y acceder a nuevas tecnologías que mejorarían la producción. «Hoy, muchos no pueden aprovechar toda la tecnología disponible porque los números no les dan», concluyó.




