Helicópteros y aviones rompieron el aislamiento de nueve parajes de Tartagal tras la crecida del Tonono, llevando alimentos y alivio a más de 150 familias.
El desborde del río Tonono volvió intransitables los caminos y dejó a varias comunidades del norte salteño prácticamente incomunicadas. Frente a ese escenario, el Ministerio de Desarrollo Social puso en marcha un operativo poco habitual pero decisivo: asistencia aérea directa a las zonas más golpeadas.
Bajo la coordinación del ministro Mario Mimessi y con apoyo de la Dirección General de Aviación Civil, se realizaron seis vuelos humanitarios hacia los parajes Arenal, Paraíso, Pozo Nuevo, Tonono, Pacará, Bobadal, Encajonado y Escondido. Allí se distribuyeron alimentos y elementos básicos para la subsistencia. En El Sauzal, donde las condiciones siguen siendo complejas, la ayuda continuará por vía aérea.
El operativo alcanzó a 156 familias en Tartagal, pero se enmarca en una intervención mayor que, entre lunes y martes, llegó a más de 300 familias en 17 municipios con alimentos, chapas, agua potable, camas, cuchetas y colchones.
Desde la cartera social informaron además que en las próximas horas comenzará una etapa de acompañamiento territorial, en articulación con los municipios y organismos locales, con prioridad para los hogares más afectados por las lluvias.
Mimessi subrayó que se trata de la primera asistencia alimentaria aérea del año y detalló el alcance del despliegue, que incluyó a Tartagal, Salvador Mazza, Embarcación, Vaqueros, General Güemes, General Mosconi, Río Piedras, Aguaray, Joaquín V. González, Urundel, Pichanal, Isla de Cañas, El Galpón, Metán, Ballivián, General Pizarro y Campo Santo.
Cuando el agua borra los caminos, la logística se vuelve política pública: llegar, aunque sea desde el cielo, también es una forma de presencia del Estado.




