El 2025 está golpeando con fuerza al sector panadero salteño. Daniel Romano, presidente de la Cámara de Panaderos, confirmó que el consumo se desplomó entre un 25% y un 30% en lo que va del año, en un escenario donde convergen precios altos, costos en alza y un poder adquisitivo cada vez más deteriorado.
“Los precios subieron muchísimo después de la devaluación y el bolsillo quedó demasiado ajustado. Eso hizo que el consumo caiga de manera permanente”, explicó Romano.
Recordó además que, a diferencia de años anteriores, el precio del pan ya no está regulado:
“Está liberado. Hay que cambiar la mentalidad. Desde que asumió Milei nosotros ya no fijamos precio. El Estado no fija precio ni las cámaras ni nadie”.
El problema central: la gente dejó de comprar
Más allá de la liberación de precios, el derrumbe del consumo es la preocupación principal.
Según Romano, los productos no esenciales —medialunas, especialidades y panificados artesanales— son los que más sufren.
“Lo que más nos pega es la falta de dinero en el bolsillo de la gente para consumir una medialuna o una especialidad”, señaló.
Ni las fiestas prometen un alivio
El sector no espera una recuperación de cara a fin de año. Aunque hay algo más de movimiento en productos artesanales, el pan fresco pierde terreno frente a las ofertas agresivas de supermercados y promociones que capturan al consumidor más vulnerable.
“Por momentos el consumo repunta, pero solo por dos días… y así no nos sirve”, sostuvo.
Impacto laboral: menos horas, menos ingresos
La crisis también perforó el empleo panadero. La caída de ventas obligó a muchos locales a reducir personal, turnos y horas trabajadas.
“Ya no existen las changas. Algunos trabajadores mermaron sus horas. Antes hacían 8 o 9 horas, ahora hacen 4 o 5”, lamentó Romano.




