La Sala II de la Cámara de Casación ratificó la pena impuesta en 2022 al religioso Manuel Pascual, acusado de abusar durante años de dos religiosas bajo su tutela. El caso también salpicó al cardenal Mario Poli, quien intentó favorecerlo con prisión domiciliaria.
Pascual estuvo preso en la cárcel de Ezeiza. El 30 de abril de 2020, Mario Poli, cardenal primado y arzobispo de Buenos Aires, se presentó en el Tribunal N°3 que lo juzgabacon un documento firmado por él mismo. Allí, Poli se propuso como “fiador personal para la concesión de su exención de prisión, a fin de ofrecer al Tribunal -para el caso en el que se considere inadecuado el domicilio aportado por la Defensa-, de cumplir la prisión domiciliaria en un domicilio del Arzobispado de Buenos Aires, del que soy el titular”.
Los hechos, de acuerdo a los testimonios, ocurrieron en un campo en el partido de Capitán Sarmiento llamado La Ermita, donde la orden realizaba retiros espirituales, o en una obra a cargo de las Hermanas en la calle Ernesto Bavio en Núñez, el Hogar Amparo Maternal, que alberga a mujeres en situación de calle junto a sus hijos.
Hay momentos denigrantes en el expediente, provenientes de los relatos de las víctimas. Una de las religiosas, según su testimonio, habría sido abusada en el campo de las Hermanas de San José, mientras el cura daba misa en privado, en el momento exacto de la consagración de la Eucaristía.
Varios testigos que declararon en la causa corroboraron las acusaciones. Varios audios también fueron presentados, en donde Pascual trataba a una de sus víctimas como “bonita”, despidiéndose con un “chau, mi amor”.




