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Condenan a 15 años de prisión al asesino de Pablo Cabrera, el joven bailarín folclórico de Embarcación

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El crimen ocurrió en febrero tras una discusión con su pareja. La justicia determinó que fue un homicidio calificado por el vínculo, atenuado por emoción violenta.

Pablo Cabrera tenía 29 años y era muy querido en la ciudad de Embarcación por su carisma y su pasión por la danza folclórica. Su vida fue brutalmente interrumpida el pasado 1 de febrero, cuando fue asesinado por su pareja, Rubén Leonardo Torina, en una vivienda del barrio Santa Rosa de Lima.

De acuerdo con la investigación llevada adelante por la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP) de Tartagal, los jóvenes mantuvieron una fuerte discusión luego de que Torino, oriundo de Colonia Santa Rosa, le confesara a Pablo que había conocido a otra persona y quería terminar la relación. La situación escaló rápidamente: los celos, los antecedentes de violencia y la tensión emocional desembocaron en un episodio trágico. Torino lo sujetó del cuello hasta dejarlo inconsciente y abandonó el lugar.

El cuerpo de Pablo fue hallado al día siguiente por su madre, quien se acercó a la casa preocupada por no tener noticias de él. Aunque en un primer momento se creyó que se trataba de un suicidio, la autopsia confirmó que había muerto por asfixia mecánica por estrangulamiento.

Este lunes, se realizó una audiencia de juicio abreviado en la Sala I del Tribunal de Juicio de Tartagal. El juez Ricardo Hugo Martoccia condenó a Torino a 15 años de prisión efectiva por el delito de homicidio calificado por el vínculo, atenuado por haber actuado en estado de emoción violenta. El fiscal Gonzalo Ariel Vega representó al Ministerio Público Fiscal durante la audiencia.

Como parte de la sentencia, el joven fue trasladado a la cárcel de Tartagal y se dispuso su incorporación al Banco de Datos Genéticos.

El caso conmovió a toda la comunidad de Embarcación, donde Pablo era reconocido por su compromiso con la cultura local. Su muerte dejó una profunda huella en quienes lo conocieron, y su nombre se convirtió en símbolo del reclamo de justicia y de visibilización de la violencia en los vínculos afectivos.