El Presidente participó de los actos en la capital noruega mientras la líder opositora venezolana, pese a haber intentado viajar en condiciones extremas, no podrá estar presente por motivos de seguridad. Su hija fue quien reciba el premio en su nombre.
El presidente Javier Milei aterrizó el martes en Oslo, en lo que será un viaje breve pero simbólico: su presencia estaba prevista para respaldar, junto con otros jefes de Estado latinoamericanos, la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado.
Pero las ilusiones de una ceremonia con Machado presente se disiparon este miércoles: el Norwegian Nobel Institute confirmó que la líder opositora venezolana no podrá llegar a tiempo -ni asistir al salón del Ayuntamiento de Oslo donde se realizará la entrega-. Su hija, Ana Corina Sosa, recibió el galardón en su nombre.
De traje oscuro y corbata celeste, el presidente Javier Milei había ingresado, sonriente y a paso raudo, en el amplio salón principal del ayuntamiento de Oslo junto con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el traductor oficial Walter Kerr.
Al llegar a la segunda fila, a pocos pasos del escenario, Milei saludó al dirigente opositor venezolano Edmundo González Urrutia, llegado desde Madrid, y se ubicó, junto a su hermana, entre el presidente de Panamá, José Mulino, y el de Ecuador, Daniel Noboa, a su vez ubicado junto a su par de Paraguay, Santiago Peña.
Así inició el presidente argentino su participación en la ceremonia en la que la opositora venezolana María Corina Machado recibió el premio Nobel de la Paz. Fue una ceremonia cargada de críticas al régimen chavista del presidente Nicolás Maduro, y sin la presencia de la homenajeada, quien “en camino” hacia la capital noruega envió su discurso de recepción del galardón, leído por una de sus hijas, Ana Corina Machado.
Con el canciller Pablo Quirno como integrante de la delegación, Milei siguió con atención las alternativas de la ceremonia. Aplaudió, como el resto de los mandatarios, varios pasajes del encendido discurso del Presidente del Comité Noruego del Nobel Jørgen Watne Frydnes, quien elogió la “capacidad de no rendirse” de Machado y fustigó duramente a Maduro. Se puso de pie cuando Frydnes le pidió al presidente de Venezuela que “acepte los resultados y renuncie a su cargo”, en referencia a las elecciones de julio de 2024, que la oposición y la mayoría de los países de Occidente dieron ganada a González Urrutia.
El Presidente también se sumó a la ovación a Ana Corina Machado, mientras la hija de la dirigente opositora recibía el premio, acompañada por los miembros del Comité del Premio Nobel y con la familia real noruega a pocos pasos. La joven leyó el discurso escrito por su madre, en el que no mencionó a ningún presidente, pero si incluyó a los “argentinos” que habían buscado refugio en Venezuela durante los años de la última dictadura militar en el país.




