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Combustibles en alza: llenar el tanque ya supera los $118.000 y crece el salto al GNC

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El impacto de los combustibles en el bolsillo volvió a cambiar hábitos. Con aumentos acumulados cercanos al 400% desde el inicio del actual gobierno nacional, cargar un tanque dejó de ser un gasto más para convertirse en una decisión que condiciona el uso del auto.

Hoy, llenar un tanque promedio de entre 55 y 60 litros supera los $118.000 en vehículos nafteros y puede trepar por encima de los $133.000 en diésel. En ese contexto, el Gas Natural Comprimido (GNC) reaparece como refugio económico y gana terreno a ritmo acelerado.

Los números del sector marcan un giro claro: en marzo, las conversiones crecieron un 40% respecto de febrero y un 70% en comparación interanual. Detrás de ese salto hay una ecuación simple: el costo. Mientras cargar combustible líquido se vuelve cada vez más oneroso, el GNC ofrece una diferencia que ronda el 60% en favor del usuario.

En términos concretos, el contraste es inmediato. Un gasto de alrededor de $22.000 en nafta para un tramo determinado puede reducirse a unos $9.000 con GNC. Para quienes dependen del vehículo para trabajar, esa brecha se traduce en supervivencia económica.

El fenómeno se hace especialmente visible en taxis, remises y conductores de aplicaciones, donde el ahorro diario puede alcanzar cifras significativas. En algunos casos, estimaciones del sector hablan de hasta $30.000 menos por día en combustible.

La inversión inicial, sin embargo, no es menor. Instalar un equipo de GNC cuesta entre $1,1 y $1,5 millones, aunque la disponibilidad de financiamiento y la rapidez en recuperar ese dinero —sobre todo en usos intensivos— empujan la decisión.

A la par, la infraestructura acompaña. El sistema de expendio de GNC sigue expandiéndose en el país, con más de 500 estaciones operativas y una red que se consolida en regiones como el NOA, donde el costo del transporte tiene un peso determinante.

En Salta, talleres del rubro confirman un aumento sostenido de consultas, tanto para nuevas instalaciones como para adaptar vehículos recientes. La tendencia refleja algo más profundo: en un escenario de precios en alza constante, cada peso ahorrado redefine las reglas del día a día.