El Ente Regulador denunció a más de mil usuarios lucrativos por conexiones clandestinas. Las pérdidas energéticas superan los 4,5 millones de kWh mensuales.
Mientras miles de familias se las ingenian para sobrevivir en medio de la crisis, al menos 1.436 comercios, industrias y otros usuarios lucrativos fueron detectados robando energía eléctrica en Salta. Así lo denunció el presidente del Ente Regulador de los Servicios Públicos, Carlos “Uluncha” Saravia, quien confirmó la presentación formal ante la Procuración General de la Provincia.
La maniobra no es menor: de los más de 25.000 usuarios colgados de la red, el 2% pertenece a las categorías G y T2, correspondientes a actividades con fines de lucro. Es decir, empresas, pequeños comerciantes y actores económicos que, pese a generar ingresos, decidieron conectarse clandestinamente al servicio eléctrico. “Una cosa es el fraude por necesidad, y otra muy distinta es el que roba para ganar”, sentenció Saravia.
Según estimaciones oficiales, estas conexiones ilegales representan una pérdida de 4.500.000 kilovatios por mes, lo que equivale a alimentar varias localidades de la provincia durante semanas. El impacto económico y operativo no solo afecta a EDESA, la distribuidora, sino que termina repercutiendo en las tarifas que paga el resto de los usuarios.
“Usted le compra a alguien que roba luz, pero ese comerciante cobra lo mismo que quien la paga legalmente. Roba dos veces: al sistema y al consumidor”, graficó Saravia, diferenciando entre quienes carecen de recursos básicos y quienes se amparan en la informalidad para maximizar ganancias.
El funcionario también destacó que, en 2024, el gobierno salteño destinó 1.250 millones de pesos en ayudas al comercio y la industria, con descuentos del 30% y planes de pago a tasa cero. “No se puede seguir pidiendo asistencia mientras se comete fraude. Hoy son los jubilados los que necesitan ese respaldo”, advirtió.
La investigación continuará, y no se descartan nuevas imputaciones penales. Para el Ente, el mensaje es claro: “La luz no se roba, mucho menos para hacer negocio”.




