El Gobierno provincial y la empresa Refinor definirán a fines de mayo si es viable mantener la unidad de destilación de petróleo. La falta de crudo pone en riesgo empleos clave en el norte salteño.
El ministro de Producción y Desarrollo Sustentable de Salta, Martín de los Ríos, confirmó que se están realizando gestiones contrarreloj para evitar el cierre de la unidad de destilación de petróleo en el complejo industrial de Campo Durán, operado por la empresa Refinor.
“Estamos haciendo un último esfuerzo para salvar los puestos de trabajo”, expresó el funcionario en referencia a la crítica situación que enfrenta esa planta ubicada en el norte provincial. Aunque aclaró que Refinor no abandonará Salta, reconoció que el eventual cierre de la refinería significaría una pérdida importante de fuentes laborales.
El motivo central es la falta de abastecimiento de crudo. Actualmente, la provincia apenas puede aportar unos 300 m³ diarios, muy por debajo de los 1200 m³ necesarios para operar eficientemente. “No es viable operar al 25% o 30% de la capacidad”, explicó De los Ríos.
Una de las alternativas analizadas es traer crudo desde el sur del país, transportarlo hasta Tucumán y desde allí canalizarlo por un oleoducto que Refinor ya posee hacia Campo Durán. No obstante, los altos costos logísticos hacen que la decisión dependa de un análisis financiero final, previsto para el 26 o 27 de mayo.
En caso de que no sea posible sostener la unidad, parte del personal podría ser relocalizado en otras áreas de la empresa, que continúa activa en producción y servicios de gas. “Refinor acaba de realizar su primera exportación de gas revertido a Brasil a través de Bolivia”, destacó el ministro. También indicó que algunos trabajadores ya adhirieron a retiros voluntarios y otros están en proceso de jubilación.
“El contexto es complejo”, reconoció De los Ríos, señalando que la cuenca hidrocarburífera del norte está madura y enfrenta costos operativos más altos que Vaca Muerta, lo que ha complicado a diversas operadoras. “Hacemos un esfuerzo inhumano, pero mandan los números. Nadie está dispuesto a trabajar a pérdida”, concluyó.




