Las Fiestas Populares volvieron a mostrar su poder de convocatoria y dinamizaron el verano salteño, con picos de ocupación que empujan la economía local.
En Salta, cuando la música empieza a sonar, los números se mueven. Y lo hacen con fuerza. Durante los primeros veinte días de enero, las Fiestas Populares volvieron a confirmar su rol como motor del turismo provincial, con picos de ocupación hotelera que alcanzaron —y en algunos casos superaron— el 80% en distintos puntos del mapa.
Uno de los casos más elocuentes fue Cachi, donde el Festival de la Tradición Calchaquí, en su 33ª edición, llevó la ocupación turística hasta un 80% de las plazas disponibles durante el fin de semana. La noche central, coronada por la presentación de Los Kjarkas, junto a Joaquín Sosa, Campedrinos, Sarita Flores, Guitarreros y artistas de los Valles Calchaquíes, volvió a convertir al pueblo en un epicentro cultural y turístico.
“El festival es parte de nuestra historia y una de las expresiones culturales más significativas que tenemos”, sostuvo el intendente Américo Liendro, al destacar que la elección de Cachi por turistas de distintas provincias y del interior salteño está directamente ligada a esa identidad que se celebra sobre el escenario.
El fenómeno no es aislado. Según el Relevamiento Hotelero Diario del Ministerio de Turismo y Deportes, entre el 1 y el 20 de enero la Tasa Neta de Ocupación provincial fue del 49,4%, con un 57,7% en destinos cercanos a la capital, 49,3% en los principales polos turísticos y 42,2% en la Ciudad de Salta. Números que, más allá del promedio, cobran otra dimensión cuando se cruzan con fines de semana festivos y agendas culturales cargadas.
Hoy la provincia cuenta con 22.178 plazas habilitadas, distribuidas en una oferta diversa que obliga a una estrategia sostenida de promoción y captación. En ese tablero, los festivales y ferias populares funcionan como verdaderos imanes: movilizan turistas, activan la gastronomía, llenan hoteles y empujan los servicios.




