El Índice Global de Derechos degradó al país a la categoría más baja y advirtió sobre protestas restringidas, despidos antisindicales y deterioro institucional.
Un informe internacional sobre derechos laborales ubicó a la Argentina entre los diez peores países del mundo, tras registrar un fuerte deterioro en los indicadores y rebajar su calificación a la categoría más crítica, en un escenario que encendió alarmas en el plano sindical y político.
El dato surge del Índice Global de Derechos elaborado por la Confederación Sindical Internacional (CSI), que en su última edición marcó un retroceso sostenido en el país durante los últimos dos años. La Argentina cayó a la categoría 5, el nivel más bajo del ranking, luego de haber estado previamente en categoría 3.
Según el informe, este descenso representa uno de los desplomes más pronunciados detectados por el organismo en su medición global. Entre los principales puntos señalados, se destacan restricciones a la protesta social, interferencias en la vida interna de los sindicatos y la existencia de despidos antisindicales.
El documento también advierte sobre un retroceso general en las garantías laborales, particularmente en lo referido al ejercicio de la representación gremial y la negociación colectiva.
A nivel global, el estudio enmarca estos resultados dentro de una tendencia más amplia de debilitamiento de derechos laborales y democráticos, impulsada por gobiernos autoritarios y sectores con alta concentración económica.
El Índice Global de los Derechos 2026 evaluó la situación de 151 países y concluyó que Argentina comparte el listado de los diez peores países para los trabajadores junto con Belarús, Ecuador, Egipto, Eswatini, Myanmar, Nigeria, Panamá, Túnez y Türkiye.




