Tras confirmarse un segundo caso en la provincia, especialistas advirtieron que la circulación del virus en Bolivia y las condiciones climáticas locales elevan el riesgo de transmisión.
Las autoridades sanitarias de Salta encendieron una señal de alerta por el riesgo de expansión del virus chikungunya en la provincia, luego de confirmarse un segundo caso y ante la circulación activa de la enfermedad en Yacuiba, Bolivia, una zona con fuerte vínculo epidemiológico con el norte salteño.
El director general de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, Francisco García Campos, advirtió que el escenario es propicio para la propagación del virus y pidió no minimizar la situación. “Si el virus ya circula en Yacuiba, es muy probable que los mosquitos de este lado de la frontera se infecten”, señaló, al remarcar la necesidad de reforzar las medidas de prevención y control.
El funcionario recordó que Salta ya atravesó brotes de chikungunya en años anteriores, con casos registrados en Tartagal, Mosconi, Salta capital y El Galpón, lo que confirma la presencia del vector y la vulnerabilidad de la provincia frente a este tipo de enfermedades.
Entre los factores que explican el riesgo actual, García Campos mencionó la fuerte epidemia de chikungunya y dengue que se registra desde hace meses en Cuba, con un avance progresivo hacia el hemisferio sur. Ese fenómeno ya impacta en Brasil y Bolivia, países con los que Salta mantiene una conexión epidemiológica directa, especialmente en zonas de frontera.
En relación con los síntomas, el especialista explicó que la chikungunya puede generar dolores articulares intensos y persistentes, con secuelas que en algunos casos demandan tratamientos de rehabilitación prolongados. “Hay personas que llegan a la consulta prácticamente encorvadas, con un dolor extremo”, describió.
Respecto al dengue, García Campos advirtió que las lluvias intensas de enero, sumadas a las altas temperaturas previstas para febrero, conforman un escenario ideal para la proliferación del mosquito Aedes aegypti. “Si no se eliminan los recipientes con agua acumulada, se transforman en criaderos. Después de cada lluvia hay que revisar patios, tachos, piletas de lona y cualquier objeto donde se junte agua”, insistió.
Finalmente, recordó que si bien la vacuna contra el dengue es una herramienta clave para reducir internaciones y cuadros graves, no reemplaza las acciones de control ambiental. “La vacuna ayuda, pero si no controlamos la población del mosquito, el riesgo sigue latente, sobre todo porque también transmite chikungunya”, concluyó.




