La provincia enfrenta una deserción escolar del 14%, con picos en zonas vulnerables. El Gobierno lanza una red de contención para frenar el abandono y recuperar trayectorias educativas.
La deserción escolar en Salta se mantiene como una de las principales preocupaciones del sistema educativo: el 14% de los estudiantes de nivel secundario abandona sus estudios antes de graduarse, una cifra que se alinea con el promedio nacional, pero que revela fuertes contrastes territoriales.
“Estamos trabajando intensamente para revertir esta situación”, señaló la ministra de Educación, Cristina Fiore, quien destacó que el abandono escolar afecta sobre todo a jóvenes en edad de finalización del secundario. Aunque algunos de ellos retoman su educación a través de programas como el Plan FinEs o el sistema virtual para adultos, el desafío sigue siendo inmenso.
En zonas como Rivadavia o San Martín, los índices de deserción superan el promedio provincial, mientras que en localidades como La Poma o La Candelaria, el fenómeno es casi inexistente, con tasas inferiores al 1%. En la Capital, la deserción alcanza el 11%.
Una de las estrategias más recientes del Gobierno es la creación de la Red de Escuelas para la Prevención del Abandono Escolar, que involucra a 50 instituciones y prevé capacitaciones específicas para directivos y supervisores. “Queremos acompañar las trayectorias educativas desde adentro, con herramientas concretas”, remarcó Fiore.
El abandono escolar se acentúa en casos de sobreedad y repitencia: repetir un año duplica las chances de dejar la escuela, y hacerlo dos veces las cuadruplica. Por eso, la intervención incluye también al Ministerio de Desarrollo Social y a municipios, con un enfoque integral.
Además, se impulsan propuestas innovadoras como las olimpiadas de matemáticas, en las que ya participan más de 12.500 estudiantes de 91 escuelas. «Creemos en un aprendizaje diferente, con desafíos actuales como la inteligencia artificial y la educación financiera», agregó la funcionaria.
Con estos programas, el Gobierno provincial apuesta a frenar un problema que no solo es estadístico, sino humano: miles de jóvenes que ven interrumpido su derecho a la educación. La meta es clara: que cada estudiante encuentre un camino posible para terminar la escuela.




