La ciudad fronteriza intensificó la vigilancia epidemiológica y los bloqueos focales frente al avance de casos en Bolivia.
El norte salteño vuelve a mirar al mosquito con preocupación. En San Ramón de la Nueva Orán, las autoridades sanitarias no descartan un brote de chikungunya y decidieron reforzar las tareas preventivas ante el escenario regional.
La medida se produce luego de que el Ministerio de Salud Pública de Salta intensificara la vigilancia epidemiológica en las localidades limítrofes con Bolivia, donde se confirmó un brote activo de la enfermedad que se extiende desde hace aproximadamente un mes.
Desde el Hospital San Vicente de Paul, la gerente general Silvia Gutiérrez advirtió que la cercanía geográfica con zonas de alta circulación viral incrementa la presión epidemiológica sobre la ciudad. “Podemos tener un brote en Orán si no aplicamos las medidas necesarias”, señaló.
El trabajo coordinado entre el hospital y el municipio incluye bloqueos focales, control domiciliario y campañas de prevención territorial para reducir la presencia del mosquito Aedes aegypti, vector también del dengue y el zika.
Si bien el último relevamiento del índice LIRA mostró niveles más bajos de infestación larvaria respecto del año pasado, las autoridades insistieron en no bajar la guardia. El mensaje apunta a la responsabilidad comunitaria: eliminar recipientes con agua estancada, mantener limpios patios y jardines y permitir el ingreso de agentes sanitarios en operativos de control.
En una región donde la movilidad fronteriza es constante, la prevención vuelve a ser la primera línea de defensa frente a una enfermedad que puede expandirse con rapidez si encuentra las condiciones propicias.




