Franco Colapinto no es sólo un piloto oficial de Fórmula 1, sino también de los nombres más convocantes de la grilla actual en la máxima categoría y con la proximidad de la fecha oficial de la categoría en Brasil para el 9 de noviembre, el furor por verlo correr de cerca ha disparado la demanda de vuelos desde la Argentina.
Desde el domingo en que cayó la bandera a cuadros en el trazado de “Madring” a la presente jornada, las compañías aéreas reportaron un incremento del 700% respecto a la búsqueda de boletos para volar a ver la 21ª fecha del calendario internacional en San Pablo.
Las agencias de turismo que se dedican a cubrir la demanda de estos fanáticos han inundado las redes sociales con ofertas de paquetes completos de estadía y traslado, lo que en este momento podría representar un ahorro.
Es que las empresas calculan que por la cantidad de seguidores nacionales que partirán desde Buenos Aires, lo más rentable será alquilar vuelos directos, lo que también es un beneficio para los interesados.
Las entradas
Las entradas disponibles no son muchas para el fin de año en Brasil. Las de menor valor ya han agotado su capacidad y sólo quedan disponibles las que parten de un costo exacto de 688 dólares. Ese QR no incluye ningún otro gasto adicional, ni para el agua. Y una experiencia vip en el mítico escenario, con bebidas, glamour y comida supera los 3.000 de la misma moneda.
Ya si el amante del automovilismo quiere vivir un fin de semana de plenitud en la inmensa San Pablo debe erogar como mínimo un 1 millón doscientos mil pesos.
Colapinto es consciente de todo esto que genera su alrededor. En una reciente entrevista que concedió a la televisión española aseguró que prefiera la inexistencia de su merchandesing oficial por lo costoso que resulta. “Es todo muy caro, prefiero que la gente compre trucho que es más barato”, aseguró el número 43 que corre para Alpine.




