La vigilia se realizó por quinto año consecutivo en Limache y reunió a vecinos y peregrinos. Cada vela fue encendida como símbolo de una intención, un agradecimiento o un pedido en las horas previas a la jornada central del Milagro.
La noche previa a la Procesión tuvo una de sus postales más particulares en la Rotonda del Peregrino, en Limache, donde más de 2.500 velas fueron encendidas durante una vigilia que reunió a vecinos y a personas que llegaron a Salta después de recorrer largas distancias.
La luz de las velas ocupó el espacio durante la actividad, en un momento de encuentro para quienes se preparaban para participar de las celebraciones centrales del Milagro. La propuesta se realizó por quinto año consecutivo y volvió a tener como protagonistas a los peregrinos que atraviesan la ciudad durante estos días.
Cada vela representó una intención particular. Para algunos fue una forma de agradecer; para otros, de pedir por una persona querida o poner en manos de la Virgen una situación personal, familiar o de salud.
La Rotonda del Peregrino se convirtió así en una de las paradas simbólicas del recorrido de quienes llegan desde distintos puntos de la provincia antes de dirigirse hacia el centro de la ciudad y la Catedral.
La vigilia también tuvo un componente audiovisual. Sobre las siluetas del Señor y la Virgen del Milagro se proyectaron imágenes de peregrinos que participaron en diferentes ediciones de los Caminos del Milagro.
Con la Procesión a pocas horas de comenzar, la actividad dejó una escena que sintetizó parte del espíritu de estas jornadas: peregrinos recién llegados, vecinos que se acercaron a acompañarlos y miles de pequeñas luces encendidas como expresión de fe.




