Tras la muerte del Polaco Riemersma, la comisión y la red de padrinos de El Montecito, en Santiago del Estero, buscan garantizar la continuidad del refugio que alberga a más de 600 perros
La muerte de Eduardo Groh Riemersma, conocido como El Polaco, generó incertidumbre sobre el futuro de El Montecito, el refugio de animales ubicado en La Banda, Santiago del Estero. El predio alberga a más de 600 perros y requiere una organización diaria para garantizar alimento, tratamientos veterinarios, medicamentos y espacios seguros.
El refugio funciona sobre la Ruta Nacional 16 y surgió como respuesta al abandono y el maltrato animal. Riemersma lo impulsó junto a cuidadores y voluntarios y, con el tiempo, la organización se constituyó como una asociación civil.
Durante años, el Polaco concentró buena parte de las tareas: gestionaba donaciones, compraba alimento, trasladaba animales al veterinario y supervisaba tratamientos. También participaba del mantenimiento y de las obras destinadas a mejorar el predio.
Tras su fallecimiento, la comisión de la asociación civil quedó como una de las estructuras encargadas de sostener el proyecto. Sin embargo, todavía existen aspectos de la operatoria cotidiana que requieren definiciones, entre ellos compras, contratos y atención veterinaria.
Desde El Montecito expresaron su despedida: “Siempre serás recordado en todos nuestros corazones, Polaco querido”, y también recordaron “la semillita” que dejó con su trabajo.
Una de las principales fuentes de apoyo continúa siendo la red de padrinos y madrinas, que según la organización llegó a reunir alrededor de 100.000 personas en Argentina y el exterior. Figuras como Liz Solari, Thalía, Danny Trejo y Nicole Neumann también colaboraron en distintas oportunidades.
Qué necesita El Montecito para seguir funcionando
La prioridad es garantizar el cuidado diario de los más de 600 perros. Muchos son animales ancianos o con discapacidades y necesitan tratamientos permanentes.
Por eso, desde el entorno del refugio buscan mantener los apadrinamientos, las donaciones de alimento y la difusión. La continuidad de El Montecito dependerá de la capacidad de reorganizar las tareas que realizaba Riemersma y sostener la red de personas que durante años acompañó su proyecto.
El legado del Polaco Riemersma permanece en el refugio y en la comunidad construida alrededor de los animales rescatados.




