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Volver al Trabajo: $3.256 millones menos en los barrios de Salta

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El cálculo surge de analizar qué destino tenía el dinero recibido por los beneficiarios. Según el estudio, el 93% utilizaba esos recursos en comercios de cercanía, mientras que casi dos tercios —el 65%— destinaba todo el ingreso al consumo dentro del propio barrio.

Los principales destinos eran almacenes, verdulerías, carnicerías y ferias, es decir, actividades que dependen en buena medida del movimiento cotidiano de los vecinos.

El programa, que anteriormente se denominaba Potenciar Trabajo, contemplaba una transferencia mensual de $78.000. De acuerdo con los datos difundidos por la organización, en la provincia alcanzaba a más de 52.000 personas, con una fuerte presencia en Capital y el área metropolitana.

Darío Limachi, referente de Libres del Sur, sostuvo que el dinero recibido tenía una circulación rápida y terminaba alimentando directamente el comercio local. El problema, según el análisis, es que al desaparecer ese ingreso también se reduce la capacidad de compra de miles de familias.

El relevamiento describe además un mercado laboral marcado por la inestabilidad: el 90% de las personas consultadas aseguró no contar con un ingreso fijo. En muchos casos, los recursos provienen de changas, trabajos informales o ventas en ferias.

La situación puede llevar incluso a abandonar determinadas actividades. Limachi mencionó el caso de vendedores que consideran dejar las ferias porque el costo del traslado de la mercadería puede superar lo que consiguen recaudar.

El impacto ya se refleja, según el estudio, en los comercios de proximidad. Cuatro de cada diez encuestados dijeron conocer a alguien que perdió su empleo en un comercio barrial, mientras que el 34% afirmó conocer almacenes con más de cinco años de trayectoria que debieron cerrar.

A esto se suma que un 32% detectó negocios que achicaron la cantidad de productos disponibles y un 15% señaló comercios que dejaron de tener empleados y ahora son atendidos únicamente por sus propietarios.

El relevamiento plantea así un efecto que excede a los antiguos beneficiarios del programa: cuando cae el ingreso disponible de las familias, también se resiente el circuito económico que gira alrededor de ellas. En ese esquema, los pequeños comercios quedan entre los primeros en sentir el impacto de la contracción del consumo.