El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, volvió a poner el foco sobre la seguridad en la frontera norte y cuestionó el nivel de despliegue actual del Plan Güemes.
Según sostuvo, la reducción de controles dejó más expuesto al corredor de la Ruta Nacional 50, que une Orán con Aguas Blancas y el límite con Bolivia.
Zigarán comparó la situación con la de la Ruta 34 y señaló que allí existen tres controles fijos de Gendarmería, mientras que en la Ruta 50 solamente permanece uno, ubicado en el puesto 28. Para el funcionario, la diferencia genera una ventaja para las organizaciones dedicadas al narcotráfico: “Para el narcotráfico es más fácil que haya un solo control que pasar por donde hay tres”.
El interventor también cuestionó la evolución del operativo desde su puesta en marcha. “Soy un gran crítico del Plan Güemes. Arrancó bien, pero a medida que fue pasando el tiempo se fue diluyendo la presencia que había”, afirmó.
A su entender, parte del problema está relacionado con el traslado de efectivos de las fuerzas federales hacia otros puntos del país, entre ellos el conurbano bonaerense y Rosario. Esa redistribución, sostuvo, terminó debilitando la presencia en las zonas fronterizas y contribuyó a “desguarnecer la frontera”.
La preocupación se concentra especialmente en la Ruta 50, considerada un corredor estratégico por su proximidad con Bolivia y por el movimiento de personas y mercaderías entre Orán y Aguas Blancas.
Zigarán recordó además que el Gobierno de Salta destinó $13.000 millones durante el año pasado para sostener el Plan Güemes y reclamó una mayor participación de Nación en las tareas de seguridad fronteriza.
El planteo se vincula con otros reclamos realizados por el gobernador Gustavo Sáenz, quien viene reclamando mayor vigilancia sobre el espacio aéreo del norte mediante la instalación de radares y también impulsa herramientas específicas para combatir el ingreso de aeronaves relacionadas con el narcotráfico.
El diagnóstico del funcionario salteño vuelve a instalar una discusión sobre la eficacia del esquema de seguridad en la frontera y, particularmente, sobre si la actual cantidad de controles resulta suficiente para un corredor considerado sensible.




