Un especialista de la UNSa advirtió que la informalidad atraviesa distintos sectores y está vinculada con el nivel educativo, el tipo de empleo y el costo de la contratación registrada.
La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales problemas del mercado de trabajo salteño y tiene especial incidencia en actividades como hotelería, gastronomía, comercio y servicios, según un análisis realizado por Gastón Carrazán, director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional de Salta.
Uno de los sectores más comprometidos es el de hoteles y restaurantes, donde la informalidad alcanza alrededor del 67%. El comercio también presenta niveles elevados, aunque con diferencias según la actividad y las modalidades de contratación.
El fenómeno se extiende además al cuentapropismo, un segmento en el que conviven trabajadores que desarrollan un emprendimiento como principal fuente de ingresos con personas que realizan actividades adicionales para complementar sus salarios.
Para Carrazán, la informalidad no responde a una única causa. Entre las variables que inciden aparece el nivel educativo: quienes cuentan con mayor formación tienen mejores posibilidades de acceder a puestos registrados, mientras que las personas con menor nivel de instrucción enfrentan mayores dificultades para ingresar a empleos que garanticen aportes y cobertura de seguridad social.
La problemática tampoco impacta de la misma manera sobre todos los grupos de trabajadores. Entre la población económicamente activa, las mujeres de entre 30 y 40 años aparecen, según el análisis, entre los sectores con mayor exposición al trabajo informal.
En el extremo opuesto se encuentra la minería, una de las actividades con mayores niveles de registración laboral en la provincia. Sin embargo, su capacidad para absorber trabajadores todavía es limitada en relación con el conjunto del mercado laboral salteño.
El análisis también incorpora la mirada de los empleadores. Carrazán señaló que la formalización no puede evaluarse únicamente desde la situación de los trabajadores y planteó que la presión impositiva y el costo de contratar personal registrado constituyen factores que pueden desalentar la incorporación formal.
En el contexto regional, el especialista ubicó a Salta entre las provincias del NOA con mayores dificultades en materia de informalidad. El escenario combina las características de cada actividad económica con variables como el nivel educativo, el cuentapropismo y las condiciones bajo las cuales trabajadores y empleadores participan del mercado laboral.
La persistencia de estos niveles de informalidad implica, además, que una parte importante de los trabajadores quede fuera de derechos asociados al empleo registrado, como aportes jubilatorios, cobertura de salud y protección social.




