Desde el sector aseguran que los locales siguen recibiendo público, pero el gasto por mesa se redujo de manera significativa. Cambios en los hábitos de consumo y presión económica complican la actividad.
El sector gastronómico y hotelero de Salta atraviesa un escenario complejo marcado por la retracción del consumo. Aunque muchos restaurantes y hoteles mantienen un flujo constante de clientes, los empresarios advierten que el gasto promedio cayó de forma considerable como consecuencia del ajuste en los presupuestos familiares.
Daniel Prieto, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), señaló que la principal preocupación de la actividad ya no pasa por la cantidad de personas que ingresan a los establecimientos, sino por el nivel de consumo que realizan durante su visita.
«La familia se restringe en los gastos fuera de la hotelería o del lugar donde se hospeda», explicó el dirigente al describir el comportamiento que se repite en distintos puntos del país.
Según indicó, los cambios son evidentes en los restaurantes. Muchas familias continúan saliendo a comer, pero optan por propuestas más económicas, reducen la cantidad de productos que consumen y dejan de lado gastos considerados prescindibles. «Antes una familia podía ir a una parrilla; ahora quizás va a una pizzería. El vino pasó a ser un elemento de lujo y los postres casi ya no se piden», ejemplificó.
Prieto sostuvo que esta nueva realidad muchas veces pasa inadvertida para quienes observan los locales desde afuera. Explicó que un salón con todas sus mesas ocupadas ya no es sinónimo de una buena facturación, debido a que el valor promedio de cada cuenta es sensiblemente inferior al de años anteriores.
Frente a este panorama, aseguró que el cierre de establecimientos no suele ser la primera opción para los empresarios. Por el contrario, muchos negocios buscan adaptarse mediante cambios en su oferta, promociones o nuevas estrategias comerciales para sostener la actividad y preservar las fuentes de trabajo.
No obstante, reconoció que algunos emprendimientos enfrentan serias dificultades financieras. La elevada carga impositiva, sumada a la falta de capital de trabajo, configura un escenario que obliga al sector a gestionar alternativas de alivio económico junto a las autoridades nacionales y provinciales una vez finalizada la temporada de vacaciones de invierno.
Para el titular de FEHGRA, la recuperación de la actividad dependerá no solo de mantener el flujo de turistas, sino también de que los visitantes recuperen la capacidad de consumo que históricamente sostuvo al sector gastronómico y hotelero.




