Con la llegada de las bajas temperaturas y el aumento en el uso de calefacción, el Ministerio de Salud Pública volvió a advertir sobre los riesgos del monóxido de carbono, un gas tóxico que puede provocar intoxicaciones graves y hasta la muerte.
Según datos oficiales del sistema de vigilancia epidemiológica, hasta el 20 de junio se notificaron 17 casos de intoxicación o exposición al monóxido de carbono en la provincia, todos ellos correspondientes al departamento Capital.
Solo durante la última semana relevada se detectaron dos nuevos episodios.
Aunque hasta el momento no se registraron fallecimientos en 2026, desde Salud remarcaron la importancia de reforzar las medidas de prevención, especialmente durante el invierno, cuando aumenta el uso de estufas, calefones, braseros y otros sistemas de calefacción.
El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de gas, leña, carbón o querosén y representa un riesgo silencioso porque no tiene olor, color ni sabor.
Por esa razón, muchas intoxicaciones se detectan recién cuando las personas comienzan a presentar síntomas físicos.
Entre las señales más frecuentes aparecen dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, cansancio, somnolencia y confusión, síntomas que suelen confundirse con gripe o malestar general.
Las autoridades sanitarias insistieron en mantener siempre ventilados los ambientes donde existan artefactos a combustión y recomendaron realizar controles periódicos con gasistas matriculados.
También recordaron que la llama de estufas y calefones debe ser azul y uniforme, ya que las tonalidades amarillas o anaranjadas pueden indicar una mala combustión.
Además, pidieron evitar prácticas riesgosas como utilizar hornallas u hornos para calefaccionar habitaciones o dejar braseros encendidos durante la noche.
Ante una posible intoxicación, se aconseja abrir puertas y ventanas de inmediato, apagar los artefactos, salir al aire libre y acudir rápidamente a un centro de salud o comunicarse con el sistema de emergencias.




