El arzobispo deberá presentar su renuncia al cumplir la edad límite establecida por el Vaticano. La Iglesia iniciará un proceso de transición que podría extenderse durante meses.
La Iglesia Católica de Salta se prepara para una etapa de transición institucional ante la próxima salida de monseñor Mario Antonio Cargnello del gobierno pastoral de la arquidiócesis, luego de más de 27 años al frente del Arzobispado local.
El cambio responde a lo establecido por el Derecho Canónico, que fija en los 75 años la edad en la que los obispos deben presentar su renuncia ante la Santa Sede. Sin embargo, la dimisión no implica una salida automática del cargo ni el retiro del sacerdocio.
El licenciado en Ciencias Religiosas Felipe Medina explicó que el procedimiento contempla distintas etapas y que la decisión final queda en manos del Papa.
“El derecho canónico prevé que los obispos presenten su renuncia a los 75 años, pero eso no significa dejar el sacerdocio, sino concluir una misión pastoral específica”, señaló.
Según detalló, una vez elevada la renuncia, el Vaticano puede aceptarla de inmediato, postergarla o incluso solicitar la continuidad del arzobispo por un tiempo más, dependiendo de las necesidades de cada diócesis.
Medina recordó que situaciones similares ya ocurrieron dentro de la Iglesia argentina. “El entonces cardenal Jorge Bergoglio presentó su renuncia a los 75 años y el Papa le pidió que continuara tres años más”, ejemplificó.
Mientras se define el reemplazo, el actual arzobispo continúa ejerciendo plenamente sus funciones pastorales, administrativas y religiosas dentro de la arquidiócesis salteña.
El especialista remarcó además que la figura del obispo mantiene un rol central dentro de la vida eclesial, no solo como autoridad institucional, sino también como guía espiritual y referente social.
“El obispo tiene que anunciar el Evangelio, acompañar al pueblo y también denunciar las injusticias”, sostuvo.
En paralelo, dentro de la Iglesia ya comienzan a mencionarse los perfiles que hoy prioriza el Vaticano para ocupar cargos episcopales, especialmente en regiones del interior argentino.
Según Medina, la tendencia impulsada por el papa Francisco apunta a líderes con fuerte impronta territorial y cercanía con las comunidades.
“Se buscan obispos misioneros, con una Iglesia más abierta, en salida y cercana a la gente”, explicó.
El proceso de designación del futuro arzobispo de Salta se desarrolla de manera reservada dentro de la estructura eclesiástica y puede extenderse durante varios meses. La decisión final corresponde exclusivamente al Papa, quien define el nombramiento tras consultas internas realizadas por la Santa Sede.
De esta manera, la arquidiócesis salteña comenzará próximamente una nueva etapa institucional que marcará el cierre de uno de los ciclos pastorales más extensos de las últimas décadas en la provincia.




