Angel Guantay, el suboficial mayor retirado del Servicio Penitenciario, falleció este lunes tras permanecer internado en grave estado desde el ataque ocurrido el 26 de mayo en barrio García Basalo.
La investigación por el violento ataque ocurrido en una vivienda del barrio Penitenciario, en la zona oeste alta de la ciudad, sumó este lunes un lamentable hecho. Ángel Guantay, suboficial mayor retirado del Servicio Penitenciario Provincial, murió alrededor de las 16 luego de permanecer internado durante varios días en terapia intensiva del hospital San Bernardo, donde luchaba por sobrevivir tras las heridas de arma de fuego sufridas durante el episodio.
El hombre habría sido atacado el martes 26 de mayo, cuando recibió al menos una bala dentro de su vivienda junto a su hija, una oficial de la Policía de Salta, quien también sufrió heridas de consideración, aunque en los últimos días mostró una evolución favorable. El hecho ocurrió minutos antes de las 22 y la secuencia se conoció tras llamados al Sistema de Emergencias 911 que alertaron sobre detonaciones de arma de fuego dentro del inmueble.
Cuando efectivos policiales llegaron al lugar encontraron una escena dramática: tres personas heridas de bala dentro de la vivienda. Dos de ellas, padre e hija, aún presentaban signos vitales y fueron trasladadas de urgencia al hospital San Bernardo. El tercer involucrado, identificado luego como Alejandro Julio María Cayo, de 26 años, ya había fallecido.
Cayo era un oficial de la Policía de Salta que prestaba servicio en la Ayudantía de la Dirección de Unidad Especial (DUE) y había mantenido una relación previa con la mujer herida, también integrante de la fuerza. Según las primeras hipótesis investigativas, el efectivo se presentó en la vivienda donde residía su expareja y, tras una discusión, habría efectuado disparos contra ella y contra el padre de la mujer.
La investigación quedó desde el primer momento bajo la órbita del fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Daniel Espilocín, quien encabezó las actuaciones en el lugar junto a personal del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), Criminalística, investigadores del CEI y la Unidad de Graves Atentados contra las Personas. En los días posteriores al ataque, la causa sumó un elemento considerado clave por los investigadores: la declaración de la oficial herida, quien logró prestar testimonio mientras continuaba internada.
Según trascendió de fuentes vinculadas a la investigación, la mujer relató que Cayo se presentó aquella noche con la intención de retomar la relación sentimental que ambos habían mantenido. Sin embargo, aseguró que, tras recibir una respuesta negativa, el efectivo reaccionó violentamente y abrió fuego primero contra su padre y luego contra ella.
La sobreviviente también habría señalado supuestos antecedentes de violencia durante la relación. En su declaración manifestó haber sufrido agresiones físicas previas y amenazas con el arma reglamentaria. Además, indicó que ambos atravesaban un proceso de mediación vinculado al hijo de aproximadamente un año que tienen en común. Estas supuestas agresiones de Cayo no fueron denunciadas ante la autoridad policial.
Con la muerte del exagente penitenciario, el expediente judicial adquiere una nueva dimensión procesal. Ahora, la fiscalía deberá incorporar el fallecimiento de una de las víctimas fatales del ataque al análisis integral del caso, mientras avanza la reconstrucción minuto a minuto de uno de los episodios de violencia más estremecedores registrados en los últimos días en la capital salteña.




