La creciente cercanía de Ángel Di María con Claudio “Chiqui” Tapia comenzaría a tener consecuencias cada vez más visibles dentro del fútbol argentino. Lo que durante años fue admiración y respeto hacia uno de los grandes ídolos de la Selección ahora empezaría a mezclarse con silbidos, críticas y fuertes manifestaciones de rechazo en distintos estadios del país.
El episodio más fuerte se habría vivido en el estadio Monumental durante el partido de River frente a Rosario Central, donde gran parte del público entonó de manera sostenida el cántico “Fideo seca nucas”, en clara alusión a Pablo Toviggino, uno de los hombres más poderosos de la AFA y principal armador político de Tapia dentro del fútbol argentino.
El malestar no parecería estar dirigido exclusivamente contra Di María, sino contra todo lo que gran parte de los hinchas identifica hoy con la conducción de la AFA: arbitrajes sospechados, beneficios hacia clubes alineados políticamente con Tapia, denuncias de corrupción y un manejo cada vez más cuestionado del fútbol argentino.
En ese contexto, la imagen de Di María habría comenzado a quedar inevitablemente asociada al núcleo duro de la conducción afista, especialmente luego de distintas apariciones públicas junto a Tapia y dirigentes cercanos al presidente de la AFA.
Algo similar ocurrió meses atrás con Juan Román Riquelme, otro dirigente identificado como cercano a Tapia. Durante un partido de la Selección Argentina, cuando fue reconocido públicamente por la AFA, el presidente de Boca recibió silbidos de una parte importante del estadio, en una escena que muchos interpretaron como una muestra del creciente rechazo hacia las figuras vinculadas políticamente a la conducción actual del fútbol argentino.
Las señales políticas dentro del fútbol también se multiplican. River Plate decidió abandonar el Comité Ejecutivo de AFA en medio de fuertes diferencias con la conducción de Tapia, mientras que otros clubes importantes comenzaron a expresar cuestionamientos internos sobre el reparto de poder y las decisiones arbitrales.
Incluso Rosario Central quedó envuelto en polémica luego de que desde la AFA se le otorgara un título honorífico, decisión que generó fuertes críticas y rechazo entre hinchas y distintos sectores ligados a la vida institucional del club.
En paralelo, Estudiantes de La Plata también tomó distancia de la conducción afista en distintas discusiones relacionadas con el modelo de gestión del fútbol argentino.
Todo esto ocurre mientras la figura de Tapia atraviesa uno de sus momentos de mayor desgaste público, golpeado por internas, sospechas y cuestionamientos que se acumulan alrededor de la AFA.
En ese escenario, muchos hinchas empiezan a preguntarse si Di María, quizás sin buscarlo, terminó pagando parte del costo político de haberse mostrado demasiado cerca de una dirigencia cada vez más cuestionada por buena parte del fútbol argentino.




