YPF volvió a remarcar precios y profundiza una dinámica de subas constantes que impacta en el bolsillo y la economía diaria.
El precio de los combustibles volvió a subir en Salta y consolida una tendencia que ya no responde a plazos fijos. En menos de 48 horas, las estaciones de servicio de YPF actualizaron nuevamente sus valores.
El lunes, la nafta súper se vendía a $2.050 por litro y la premium a $2.196. Este miércoles, los precios escalaron otra vez: la súper llegó a $2.083 y la Infinia alcanzó los $2.245. En el caso del gasoil, el Infinia Diésel trepó a $2.383, mientras que el diésel 500 se ubicó en $2.213 por litro.
Más allá de los porcentajes, lo que empieza a marcar el pulso del mercado es la frecuencia. Trabajadores del sector aseguran que los ajustes ya no tienen una periodicidad definida. “Todos los días está cambiando el precio”, resumió un playero, describiendo una dinámica que se volvió habitual.
El impacto es directo en quienes dependen del vehículo para generar ingresos —como taxistas, remiseros o conductores de aplicaciones—, pero también se traslada al resto de la economía, ya que el combustible es un insumo central en la cadena de costos.
En este escenario, llenar el tanque se vuelve cada vez más difícil de sostener para los usuarios, en un contexto donde los ingresos corren muy por detrás de la velocidad de los aumentos.
La señal es clara: más que subas aisladas, el mercado de combustibles entró en una lógica de actualización permanente.




