Un infectólogo advierte que el país perdería acceso a información clave sobre virus y redes de vigilancia global, aunque asegura que las vacunas seguirán garantizadas.
La eventual salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud encendió señales de alerta en la comunidad médica. El infectólogo y pediatra Antonio Salgado advirtió que una decisión de ese tipo implicaría un fuerte retroceso en el acceso a información sanitaria estratégica a nivel global.
Según explicó, el país quedaría fuera de los sistemas internacionales de alertas tempranas, lo que dificultaría detectar brotes, monitorear la circulación de virus y anticipar riesgos epidemiológicos. “Va a ser muy difícil saber qué virus circula y cuál es el predominante”, señaló, al mencionar enfermedades como la gripe, el dengue o la polio.
El especialista también advirtió que esta desconexión podría agravar las debilidades del sistema sanitario local, especialmente en un contexto de inversión limitada en ciencia y salud pública. Sin el respaldo de redes globales, el seguimiento de enfermedades transmisibles perdería precisión y capacidad de respuesta.
Sin embargo, llevó tranquilidad respecto a uno de los puntos más sensibles: el acceso a vacunas. Salgado aclaró que el suministro está asegurado a través de la Organización Panamericana de la Salud, que opera de manera independiente en la región y garantiza la provisión de dosis.
En ese marco, recordó el rol clave de la OMS durante la pandemia de COVID-19. “No tengo dudas de que el impacto hubiera sido mucho peor sin la OMS”, afirmó, al destacar la importancia de los lineamientos internacionales para coordinar la respuesta sanitaria.
Finalmente, el infectólogo interpretó la posible salida como una decisión más política que técnica. A su juicio, responde a una estrategia geopolítica alineada con posturas de confrontación adoptadas por otros países, más que a una evaluación basada en criterios sanitarios.




