Con un promedio de 3.357 análisis diarios en 2025, el Laboratorio Central del HPMI consolidó su rol estratégico en la red pública provincial, incorporó tecnología de alta precisión y reforzó protocolos ante situaciones críticas.
Mientras la atención médica ocurre en consultorios, guardias y salas de internación, hay un engranaje silencioso que sostiene cada decisión clínica. En 2025, el Laboratorio Central del Hospital Público Materno Infantil procesó 1.225.505 determinaciones, un volumen que equivale a 3.357 estudios diarios y que refleja la magnitud de la demanda asistencial en el sistema público.
No se trata solo de cantidad. El 15% de esas prácticas —más de 450 por día— correspondió a estudios de alta complejidad, que requieren equipamiento específico y personal altamente capacitado. Estas determinaciones estuvieron destinadas a 94.479 pacientes, con un promedio de 13 análisis por persona, lo que da cuenta de la intensidad diagnóstica en cuadros que exigen seguimiento y precisión.
La distribución de la demanda muestra el pulso del hospital: el 23% de los estudios provinieron del área de emergencias; el 30% de internación y Hospital de Día; el 18% de pacientes ambulatorios. El 29% restante fue clave para sostener la red pública: centros de salud de la capital y otros efectores provinciales derivaron muestras al laboratorio, consolidando su función como nodo de referencia.
Protocolos ante nuevas urgencias
El año también estuvo marcado por la actualización de protocolos sensibles. En articulación con Emergencia Pediátrica, Salud Mental, Infectología y Servicio Social, se reforzó el abordaje ante casos de abuso sexual infantil, incorporando herramientas de detección rápida de infecciones de transmisión sexual. La medida no solo agiliza diagnósticos, sino que fortalece la respuesta integral en situaciones de extrema vulnerabilidad.
En paralelo, el hospital profundizó su trabajo en enfermedades poco frecuentes de la coagulación, como la hemofilia, en coordinación con la Dirección de Hemofilia del Ministerio de Salud y los servicios de oncohematología pediátrica y hematología de adultas. Este esquema consolidó al HPMI como referente regional en seguimiento y control de estos pacientes.
El laboratorio también asumió un rol central en la vigilancia epidemiológica provincial. Fue referencia en Enfermedad Febril Exantemática y participó activamente en la respuesta ante la alerta por brotes de sarampión y rubéola en Bolivia, reforzando los mecanismos de detección y monitoreo.
Tecnología para acortar tiempos y ampliar diagnósticos
La incorporación del sistema Maglumi marcó un salto cualitativo. Este analizador de alta precisión permite procesar estudios complejos con mayor rapidez y exactitud en patologías endocrinas, autoinmunes e infecciosas, ampliando la capacidad diagnóstica en diabetes y trastornos tiroideos.
A ello se sumaron nuevos autoanalizadores en hemostasia y hematología. En el primer caso, se amplió el menú de factores de coagulación para diagnóstico y seguimiento de pacientes hemofílicos. En hematología, la tecnología redujo drásticamente los tiempos de eritrosedimentación: de una hora a apenas 90 segundos, un cambio decisivo en contextos críticos.
El Laboratorio Central funciona las 24 horas, los 365 días del año. Esa continuidad operativa es la garantía de respuestas oportunas ante cuadros clínicos de diversa complejidad en el ámbito materno-infantil.
Cobertura extramuros
La proyección del servicio trasciende los muros del hospital. La Unidad de Gestión Laboratorio brinda cobertura a 39 centros de salud del primer nivel en la capital, que carecen de laboratorio propio. Esto representa el 68% de los efectores en esa condición.
El sistema se organiza por circuitos de cercanía, lo que permite cubrir diariamente nueve centros con personal técnico especializado. Así, el laboratorio no solo procesa muestras: articula territorio, reduce inequidades y sostiene, desde la evidencia científica, cada diagnóstico que define un tratamiento.




