La Provincia dejó de recibir cerca de un billón de pesos destinados a programas sanitarios. El ministro Federico Mangione aseguró que se garantizará la provisión de medicamentos esenciales pese al ajuste.
El sistema público de salud de Salta enfrenta un fuerte impacto tras la reducción de transferencias nacionales que, según confirmó el ministro Federico Mangione, ronda el billón de pesos. Los fondos estaban destinados a la compra de drogas oncológicas, tratamientos para HIV y tuberculosis, programas de salud sexual y reproductiva y otros insumos estratégicos.
“El tratamiento oncológico, de HIV o de tuberculosis no se puede cortar. No puedo dejar de dar medicación porque estoy poniendo en riesgo la vida”, afirmó el funcionario, al explicar que la prioridad será sostener la cobertura de pacientes con patologías críticas.
Mangione detalló que entre el 85% y el 87% del presupuesto provincial se concentra en salud, educación y seguridad, por lo que la caída de recursos nacionales repercute de manera directa en áreas sensibles. Ante ese escenario, la cartera sanitaria decidió reordenar partidas y priorizar la compra de medicamentos por sobre inversiones en infraestructura.
“Tengo que elegir entre arreglar una salita o garantizar los tratamientos. La decisión es cuidar la vida de los pacientes”, sostuvo.
El ministro anticipó que los próximos meses estarán marcados por una administración estricta de los recursos, aunque aseguró que el compromiso del Gobierno provincial es mantener la provisión de medicamentos esenciales en todo el territorio, especialmente en el interior, donde el hospital público constituye muchas veces el único acceso al sistema de salud.
El desafío, reconocen en el Ejecutivo, será sostener la cobertura sanitaria en un contexto de restricciones presupuestarias y alta demanda social.




