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El consumo en supermercados bajó y más familias optaron por financiar sus alimentos

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Casi una de cada dos compras en supermercados durante el undécimo mes del año pasado fue abonado con la tarjeta de crédito. El consumo además cayó 3,8% en comparación con el mes anterior, mostrando signos de contracción camino al cierre del 2025.

l consumo en supermercados volvió a caer en noviembre de 2025 y profundizó el escenario de debilidad del gasto de los hogares, luego de que las ventas a precios constantes retrocedieran 2,8% interanual y 3,8% frente a octubre, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

Los datos oficiales y privados reflejan que, pese a las subas nominales impulsadas por la inflación, el volumen de compras siguió en descenso, con un consumo cada vez más sostenido por el uso del crédito.

El INDEC explicó que su Encuesta de Supermercados “tiene como principal objetivo medir la evolución mensual de las ventas a los consumidores finales y proveer información estadística continua para el análisis de coyuntura”, a partir de un relevamiento mensual realizado en formato digital.

Si bien el acumulado de enero a noviembre de 2025 presenta una variación positiva de 2,2% frente a igual período de 2024, los datos dejan en evidencia que el deterioro se concentró en el tramo final del año, con una tendencia de bajas.

Más tarjetas y menos efectivo en el consumo cotidiano

El deterioro del poder de compra también se refleja en los medios de pago. En noviembre, el 44,6% de las ventas en supermercados se abonó con tarjeta de crédito, por un total de $986.668.654 miles, con una variación interanual positiva de 13,7%, según el INDEC.

Desde el Centro de Política Económica Argentina (CEPEC) interpretaron que este comportamiento evidencia que “cada vez más hogares recurren al crédito —deuda futura— para cubrir gastos básicos como la comida”, en un contexto de ingresos reales ajustados.

Las ventas en efectivo representaron apenas el 16,3% del total, mientras que los pagos mediante otros medios, como billeteras virtuales, códigos QR y vales, crecieron 52% interanual, reflejando un consumo fragmentado y condicionado por la falta de liquidez.