Aunque faltan casi dos años para las urnas, el oficialismo salteño ya deja señales claras sobre la continuidad del gobernador.
En Salta, el calendario político parece haberse adelantado. Aunque 2026 no es un año electoral, en el oficialismo provincial comenzó a tomar volumen una idea que hasta hace poco se pronunciaba en voz baja: la posibilidad de que Gustavo Sáenz busque un nuevo mandato cuando finalice el actual en diciembre de 2027.
La señal más explícita llegó del vicegobernador Antonio Marocco, quien al ser consultado no dudó en respaldar al mandatario. “Tiene toda la fuerza para encarar un nuevo período”, afirmó, en una declaración que funcionó como disparador de apoyos en cascada.
En la misma sintonía se expresaron el intendente capitalino Emiliano Durand y su jefe de Gabinete, Juan Manuel Chalabe, quienes dejaron en claro que la Ciudad no se correría del esquema provincial. “Si Gustavo decide ir por la reelección, vamos a seguir acompañando desde la intendencia”, aseguraron.
El respaldo también se extiende al interior. Según reflejaron medios nacionales, el presidente del Foro de Intendentes y jefe comunal de Apolinario Saravia, Marcelo Moisés, sostuvo que existe un consenso amplio entre los jefes comunales para que Sáenz continúe. “Si se reunieran los 60 intendentes, los 60 pensarían igual”, lanzó, sin rodeos.
Detrás del respaldo político aparece el debate jurídico. La reforma constitucional de 2021 establece un máximo de dos mandatos consecutivos, pero en el oficialismo ya circula la interpretación de que el actual período debe considerarse el primero bajo el nuevo régimen, habilitando así una eventual nueva postulación del gobernador.
Mientras tanto, Sáenz mantiene un diálogo fluido con la Casa Rosada, pese a diferencias públicas y tensiones ocasionales. En ese marco, la próxima semana está prevista la llegada a Salta del ministro del Interior, Diego Santilli, quien buscará reforzar el vínculo con los gobernadores aliados y sumar apoyos para la reforma laboral que el Gobierno nacional impulsará al inicio del período legislativo.
Sin anuncios formales ni definiciones cerradas, el mensaje político empieza a ser claro: la sucesión no está en discusión y la continuidad ya se mueve en modo borrador.




