La candidata de La Libertad Avanza rechazó participar del tradicional debate de Multivisión Federal, un espacio clave en la vida democrática salteña. Su decisión, además de romper una tradición política de más de una década, la enfrenta con su propio discurso sobre libertad de expresión y transparencia.
Lo que durante años fue un rito democrático en Salta —el debate de candidatos organizado por Multivisión Federal— tendrá esta vez una silla vacía. Emilia Orozco, candidata a senadora nacional por La Libertad Avanza, decidió no participar del encuentro televisivo que cada elección convoca a los principales aspirantes para discutir ideas, proyectos y visiones de provincia.
El canal había cursado una invitación formal, con fecha, hora y formato definidos, asegurando equidad entre los participantes. Sin embargo, desde el equipo libertario confirmaron que Orozco no asistirá, ni bajo la modalidad de debate conjunto ni en bloques individuales sorteados, como se propuso para garantizar neutralidad.
La negativa rompe una tradición de más de una década en la que desfilaron figuras como Juan Carlos Romero y Juan Manuel Urtubey, y priva a más de un millón de votantes salteños de escuchar en vivo las propuestas de una de las principales candidatas al Senado.
Lo paradójico es que Orozco preside la Comisión de Libertad de Expresión en la Cámara de Diputados de la Nación, una comisión que nunca llegó a funcionar. Su decisión de no debatir reaviva las críticas sobre un estilo político que privilegia la emisión de mensajes sin exposición, la retórica sin contraste y la libertad entendida como monólogo.
Desde Multivisión Federal lamentaron la decisión e insistieron en la relevancia del espacio. En una carta firmada por su director, Francisco Matus, se destaca que el debate “garantiza pluralidad, respeto y oportunidad de defensa de ideas ante el electorado”. El documento concluye con un llamado a la responsabilidad cívica: “Sería lamentable que los salteños no puedan escuchar todo lo que la candidata tiene para proponer, ni verla debatir con quienes aspiran al mismo cargo”.
El gesto de Orozco no pasó inadvertido. En una campaña marcada por improvisaciones y discursos de tribuna, su silencio televisivo deja más preguntas que respuestas.
Mientras el resto de los candidatos afinan propuestas y discursos, la principal referente libertaria en Salta eligió no hablar. Y, en política, callar también es decir mucho.




