Salta News

Cargando fecha...

Cargando...

El ocaso violeta: cuando la motosierra quedó sin filo en Salta

Compartir

En política, el tiempo vale más que el oro, y en Salta el reloj libertario parece haberse detenido. Lo que alguna vez se presentó como un movimiento disruptivo, hoy luce más como una troupe de improvisados jugando a la revolución con manuales ajenos.

María Emilia Orozco, la figura que debía encarnar la renovación, terminó simbolizando el desconcierto. Intentó hacer política con tragedias ajenas, confundió épica con oportunismo y terminó enredada en declaraciones que ni Buenos Aires quiso respaldar. Cuando Milei decidió no venir a Salta, ella buscó refugio en una excusa torpe: “la provincia no garantiza seguridad”. Minutos después, la propia Casa Rosada la desmintió. Fue un papelón de manual.

Mientras tanto, la candidata Gabriela Flores camina sin mapa ni eco. En un espacio que idolatra el exabrupto como muestra de autenticidad, su tono de “republicanismo noventoso” suena más a cinta de archivo que a discurso de campaña. La libertad, al parecer, no entusiasma si se declama sin emoción.

El candidato a senador Gonzalo Guzmán Coraita completa el cuadro: sin carisma, sin narrativa y con redes tan vacías como su propuesta. Habla de libertad económica con el ímpetu de un actuario en domingo, repitiendo fórmulas prestadas que no encienden ni a los suyos.

Y en el fondo del escenario, Carlos Zapata observa el derrumbe con la resignación del que ya entendió el final. Viejo zorro político, sabe que la marca se diluyó entre amateurismo y egolatría, y que el experimento se les fue de las manos antes de despegar.

Así, el frente libertario salteño llega al cierre de campaña con más silencios que certezas, más tropiezos que propuestas. La motosierra que prometía cortar privilegios terminó oxidada en su propio ruido.

La épica libertaria se apagó sin gloria. Y en Salta, donde el voto tiene memoria, la sensación es clara: la revolución violeta se quedó sin nafta antes de arrancar.