Lo que debía ser una caminata tranquila se transformó en una escena cargada de tensión: vecinos del chaco salteño la enfrentaron con reclamos directos por el abandono de las rutas y el vaciamiento de Vialidad Nacional.
Las demandas fueron concretas. La Ruta 34, convertida en un camino plagado de baches, se volvió el símbolo de una deuda histórica que la política central no logra resolver. “Antes, al menos había bacheo. Hoy no queda nada”, le señalaron, en alusión a la disolución del organismo que realizaba esas tareas.
Orozco eligió no responder. Bajó la mirada, se mantuvo en silencio y se dirigió hacia su vehículo. Ese mutismo, interpretado por los presentes como falta de argumentos, marcó el final abrupto de una jornada que buscaba proximidad con la gente y terminó revelando la distancia entre los discursos nacionales y la vida en el interior profundo.
El episodio dejó expuesta una tensión creciente: la estrategia libertaria de mostrar números y gráficos contrasta con la realidad tangible de comunidades que se sienten desatendidas. La bronca acumulada en Coronel Cornejo exhibe que la luna de miel de La Libertad Avanza con parte del electorado empieza a encontrar sus límites, sobre todo en los lugares donde la ausencia del Estado se palpa cada día.
En este rincón del norte salteño no hubo actos masivos ni mensajes ensayados. Hubo vecinos reclamando por rutas intransitables, servicios que se retiraron y un presente que no mejora. Frente a eso, el silencio de la candidata sonó más fuerte que cualquier discurso.




