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Adolescentes en riesgo: cómo el bullying y las redes sociales agravan las conductas suicidas

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El suicidio adolescente se presenta como una de las problemáticas más urgentes y complejas en materia de salud mental. En este contexto, la psicóloga Leila Paz, integrante del equipo interdisciplinario de la Asesoría de Menores e Incapaces de Cafayate, alertó sobre los factores contemporáneos que están profundizando esta crisis silenciosa entre jóvenes del norte argentino.

«Además de las causas tradicionales como entornos familiares disfuncionales o experiencias traumáticas, hoy vemos con preocupación cómo el bullying escolar y la presión por el rendimiento académico se combinan con nuevas formas de malestar emocional derivadas del uso de la tecnología», explicó la especialista.

Uno de los puntos críticos identificados es la baja tolerancia a la frustración. «Muchos adolescentes se ven desbordados cuando no cumplen con las expectativas impuestas por ellos mismos, su entorno o la escuela. Esto se ve exacerbado por el uso intensivo de videojuegos y redes sociales, donde la inmediatez de la recompensa reduce su capacidad de espera, esfuerzo o resiliencia», señaló Paz.

En relación a las plataformas digitales, la psicóloga fue tajante: “Un simple hecho como no recibir suficientes ‘me gusta’ en una publicación puede convertirse en un detonante emocional para un adolescente con baja autoestima. Las redes crean un espejismo de validación constante que, cuando falla, deja un vacío muy difícil de gestionar».

Frente a este escenario, Paz subrayó el rol clave que deben asumir padres, docentes y adultos responsables. “Es urgente que los adultos intervengan de forma activa: establecer límites, acompañar emocionalmente, enseñar a tolerar la frustración y detectar señales de alerta. El suicidio es un proceso que da indicios: cambios bruscos de humor, aislamiento, autolesiones o verbalizaciones de desesperanza no deben ser minimizados”, advirtió.

Finalmente, la profesional hizo hincapié en que la prevención no es sólo una tarea clínica, sino comunitaria: implica observar, escuchar y actuar en red. “No podemos seguir abordando este tema desde el tabú. Hay que hablar, hay que mirar, y sobre todo, hay que estar presentes”.