El 1° de septiembre, un grupo de 36 peregrinos de Santa Victoria Oeste comenzará su tradicional caminata hacia Salta, enfrentando el desafío de cruzar montañas y adversidades con la esperanza de rendir homenaje a los Santos Patronos.
Como cada año, los peregrinos de Santa Victoria Oeste inician su recorrido hacia Salta el 1° de septiembre, dando comienzo a una de las peregrinaciones más conmovedoras y esperadas de la Fiesta del Milagro. A pesar de las dificultades del camino, la fe y la devoción a los Santos Patronos guían a estos fieles, quienes enfrentan temperaturas extremas, viento, lluvia y nieve, con la esperanza de llegar a la ciudad para rendir homenaje al Señor y la Virgen del Milagro.
Trini, una de las referentes y peregrina desde los inicios, compartió su experiencia: «Comenzamos a peregrinar en 2002, salimos el 1° de septiembre hacia Salta. Siempre con el pedido al Señor y a la Virgen del Milagro, para que la madre del Milagro nos cubra con su Santo Manto todo el camino y que vayan bien todos los peregrinos que año tras año salen». A lo largo de estos años, Trini y su grupo se han enfrentado a todo tipo de condiciones climáticas, pero su determinación no ha flaqueado.
«Ya estamos acostumbrados al frío, viento, lluvias, nevadas y cansancio. Comencé a promesar y me cumplió todo. Vamos especialmente por los enfermos», agregó con emoción. Para estos peregrinos, cada paso es un acto de fe, no solo para ellos mismos, sino en agradecimiento por favores recibidos y por la salud de sus seres queridos.
El desafío de la altitud
Uno de los desafíos más grandes que enfrentan los peregrinos de Santa Victoria Oeste es la altitud. Con 5000 metros sobre el nivel del mar, las dificultades físicas se multiplican, pero la fuerza de su fe los mantiene firmes. «Es dura la cosa, estamos cruzando 5000 metros sobre el nivel del mar. A veces, por el viento, la velocidad no podemos caminar ni llevar las imágenes», comentó otro de los referentes del grupo.
El apoyo de los padrinos
A pesar de las dificultades, Trini destacó que en los últimos años la situación ha mejorado gracias al apoyo de los padrinos de Santa Fe y de la región, quienes colaboran con alimentos y otros recursos vitales para el viaje. «Antes sufríamos por alimentos, pero ahora tenemos padrinos de Santa Fe y de aquí», recordó Trini, un detalle que aligera la carga de esta caminata, pero que no disminuye el esfuerzo ni el sacrificio de quienes participan.
Este 1° de septiembre, una vez más, los peregrinos de Santa Victoria Oeste comienzan su largo y desafiante camino hacia Salta, con la esperanza de llegar a la ciudad para rendir homenaje a los Santos Patronos y fortalecer su fe, una tradición que se ha transmitido de generación en generación. Para ellos, cada paso es una oración, un acto de fe y un compromiso con su comunidad y con la Virgen del Milagro, quien los acompaña en cada kilómetro de su peregrinaje.




