Tres operadoras del Hogar “Casita Feliz”, incluida una psicóloga, son investigadas por su participación en prácticas violentas contra niños a su cargo, como la ducha fría forzada.
El caso de abuso y maltrato en el Hogar “Casita Feliz” de Salta se amplía con nuevas imputaciones. Tres operadoras, incluida una psicóloga, fueron acusadas por el incumplimiento de los deberes de funcionario público tras revelarse que habrían consentido o participado en prácticas violentas contra los menores que estaban bajo su cuidado. Las acusadas, junto con otras figuras del hogar, son señaladas por permitir situaciones de maltrato psicológico y físico, como sumergir a los niños en duchas con agua fría de manera violenta y forzada, siempre con ropa puesta.
La investigación, que ya había llevado a juicio a otras nueve operadoras y la coordinadora del hogar entre marzo y abril, ha sido ampliada por el fiscal Ramiro Ramos Ossorio tras la aparición de nuevos elementos probatorios. En el juicio anterior, la coordinadora y cinco operadoras fueron condenadas, mientras que tres fueron absueltas por el beneficio de la duda.
Según Ramos Ossorio, los testimonios, videos y datos documentales obtenidos durante la investigación refuerzan la hipótesis de que las nuevas imputadas eran conscientes de los abusos o, al menos, no intervinieron para detenerlos. Los chats internos del hogar y los relatos de los menores durante entrevistas con psicólogos y asistentes sociales también corroboran las denuncias.
El fiscal destacó que, aunque no se registraron lesiones físicas, los niños sufrieron daños psicológicos y morales significativos debido a la violencia a la que fueron sometidos, lo que compromete la seguridad y el bienestar general de todos los niños alojados en el hogar.
El caso sigue en desarrollo mientras la Fiscalía trabaja para esclarecer el grado de responsabilidad de todas las personas involucradas y garantizar la protección y el respeto hacia los menores al interior de los hogares de protección infantil.




