El bajo poder adquisitivo empuja a trabajadores a dejar sus empleos formales y volcarse al bagayeo. “El sueldo ya no alcanza”, advierten desde el sector.
La crisis económica sigue golpeando fuerte en el norte salteño. En San Ramón de la Nueva Orán, una nueva tendencia preocupa al sector comercial: empleados formales están renunciando a sus trabajos en tiendas y supermercados para dedicarse al bagayeo, la actividad informal y fronteriza que implica el traslado de mercadería desde Bolivia.
Ariel Zablouk, presidente de la Cámara de Comercio de Orán, fue quien encendió la alarma al confirmar que crecen los casos de trabajadores que optan por abandonar la estabilidad —aunque mínima— de un empleo registrado para buscar ingresos diarios cruzando la frontera. “Muchos empleados han renunciado. El sueldo ya no les alcanza para vivir. Ven en el comercio de frontera una salida, aunque sea precaria”, sostuvo el dirigente.
A diferencia de otras localidades como Salvador Mazza, donde los cierres de comercios se han vuelto masivos, en Orán el sector aún mantiene cierta actividad. Sin embargo, la pérdida de mano de obra capacitada representa un nuevo desafío para la estabilidad del rubro.
Zablouk también se refirió al impacto de la reactivación parcial del paso fronterizo conocido como “Finca Karina”, clausurado en su momento como parte de un intento de control sobre el comercio informal. “El cierre fue solo un obstáculo. Ahora tardan más en cruzar, pero la actividad no se detuvo. Todo sigue igual”, afirmó, evidenciando que el bagayeo continúa funcionando, aunque con mayores tiempos de espera.
La creciente migración laboral hacia la informalidad marca una señal de alerta sobre las condiciones estructurales del trabajo en el norte provincial, donde el salario mínimo parece cada vez más insuficiente y la economía de frontera se presenta como un salvavidas —aunque frágil— frente al empobrecimiento.




