Pamela Encinas, madre de un niño con discapacidad múltiple, advierte que el veto a la ley de emergencia en discapacidad amenaza con agravar una crisis ya insostenible para las familias.
En Salta, el costo anual de criar a un hijo con discapacidad puede superar los $3 millones únicamente en terapias y tratamientos, sin incluir medicación ni otros gastos esenciales. Así lo relató Pamela Encinas, madre de Manuel, un niño con discapacidad múltiple que requiere atención constante, en una entrevista con el programa Vale Todo por Aries.
Incluso con cobertura de obra social, la familia afronta pagos adicionales para cubrir fonoaudiología, fisioterapia, hidroterapia, transporte y escolaridad especializada. “Nunca cubre el 100%, siempre hay que poner un plus. Con el riesgo de perder derechos, pagar todo sería inviable”, señaló Encinas.
Ella y su esposo trabajan jornadas extendidas para sostener los tratamientos, al tiempo que cuidan a su otra hija. “No hablamos de lujos, hablamos de lo básico para vivir”, remarcó.
Encinas advirtió que el veto a la ley de emergencia en discapacidad podría provocar un colapso total en la atención: “Los prestadores ya están asfixiados y muchos centros están cerrando”. La situación expone el fuerte impacto económico y social que las decisiones políticas tienen sobre las personas con discapacidad y sus familias.




