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La inflación baja, pero los salteños siguen sin sentir alivio en sus bolsillos

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Aunque el INDEC confirmó que la inflación de junio se ubicó en el 1,6%, levemente por encima del 1,5% de mayo, en Salta la sensación entre los vecinos es que esa desaceleración todavía no impacta en la economía diaria. En los últimos doce meses, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba del 39,4%.

Según los datos oficiales, los rubros con mayor aumento fueron Educación (3,7%) y Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (3,4%). En cambio, Alimentos y bebidas no alcohólicas (0,6%) y Prendas de vestir y calzado (0,5%) registraron los menores incrementos.

Pero más allá de las cifras, en las calles de la ciudad la percepción es distinta. Una recorrida por el centro salteño recogió testimonios que evidencian un malestar persistente.

“El sueldo no se acomoda para nada, no se llega ni a palos. Aunque baje la inflación, la plata no alcanza”, sostuvo una vecina, quien aseguró que debió reducir el consumo de productos de calidad y ajustar la canasta básica familiar para llegar a fin de mes.

Otra voz del relevamiento reflejó un panorama similar: “No se llega, cuesta. Todo sube y todo el tiempo. Por suerte trabajo en gastronomía y no tengo problema con la comida, pero los alquileres y el ritmo de vida se hacen difíciles de sostener”.

Desde otra perspectiva, un entrevistado ofreció una lectura más paciente: “Vamos a acomodarnos de a poco. No podemos pretender que, en un año y medio, después de tantos años de desastre, los precios se acomoden de inmediato”.

Mientras tanto, el alivio que muestran los indicadores macroeconómicos aún no se traduce en una mejora concreta en el poder adquisitivo. La baja en el ritmo inflacionario, aunque estadísticamente relevante, sigue siendo una promesa lejana para gran parte de los hogares salteños.