Sin previo aviso, el PAMI interrumpe su atención en el Hospital Militar de Salta: hay 100 empleos en riesgo y más de 17.000 afiliados sin alternativa de atención.
Una medida adoptada por el PAMI nacional generó una crisis sanitaria en Salta. A partir del 1 de agosto, más de 17.000 afiliados quedarán sin cobertura médica en el Hospital Militar, luego de que se notificara –por carta documento y sin previo diálogo– la interrupción del vínculo con la empresa prestadora Tisec S.R.L., encargada de la atención en el establecimiento.
El anuncio, confirmado por Diego Riservato, coordinador general de internación y guardia del hospital, tomó por sorpresa tanto al personal como a los pacientes. “Nos enteramos por una carta documento. No hubo una llamada, ni una reunión, absolutamente nada”, señaló el profesional, visiblemente afectado por el alcance de la decisión. El documento, firmado por el médico Néstor Daniel Rodríguez Venegas desde la sede central del PAMI, selló el fin de una relación contractual clave para la salud pública provincial.
La ruptura deja en vilo a un centenar de trabajadores, desde enfermeros hasta personal de limpieza, cuya continuidad laboral depende exclusivamente de Tisec. “Esta empresa siempre cumplió. Muchos de nosotros trabajamos exclusivamente aquí. No se entiende por qué ni cómo se tomó esta medida”, agregó Riservato.
Más allá del impacto laboral, el punto más crítico es la falta total de información sobre cómo se garantizará la atención a los afiliados. Hasta ahora, ni los pacientes ni el hospital han recibido directivas claras. “Se están enterando por nosotros. Eso es gravísimo. Es gente que necesita atención médica constante”, advirtió el coordinador.
Además, alertó sobre el riesgo operativo que supone este corte abrupto: “Una ambulancia puede llegar con un afiliado en emergencia creyendo que aún puede ser atendido. Y si no lo es, esa persona puede morir. No es una exageración: es una posibilidad real”.
El silencio por parte de la sede local del PAMI agrava la situación. Desde el Hospital Militar aseguran no haber recibido respuesta alguna, mientras crece la preocupación en la comunidad médica y entre los miles de afiliados afectados por una decisión que, hasta el momento, no tiene explicación ni plan de contingencia.




